Alto Guadiato

Villaviciosa de Córdoba celebra el San Juan más ruidoso: los niños vuelven a tocar los cencerros

  • El municipio recupera esta tradición tras varios años de silencio por culpa del Covid

Una bebé de Villaviciosa de Córdoba, con sus cencerros.

Una bebé de Villaviciosa de Córdoba, con sus cencerros. / El Día

Los cencerros han vuelto este viernes de San Juan en Villaviciosa de Córdoba. Es tradición que los niños de este municipio de Sierra Morena, de 3.300 habitantes, hagan sonar las esquilas desde primera hora y vayan en busca de los Juanes, que les agasajan con monedas y golosinas. Y este verano, tras el silencio de los úlitmos años a causa de la pandemia de Covid-19, los niños, los cencerros y los Juanes han vuelto a formar su esperado estruendo en el municipio gracias a la Asociación de Juanes, de la que forman parte una veintena de personas que se llaman igual.

Hay Juanes, Juanillos, Juan Josés o Juan Carlos. Podría considerarse que es una asociación muy exclusiva, de la que solo puedes formar parte si llevas el nombre del Bautista, porque aunque dicen que están abiertos a otras onomásticas por el momento no las hay. El presidente se llama Juan y el secretario, Juan.

Desde primera hora de la mañanaa, recién terminada la noche más mágica del año, los Juanes despiertan a los niños con el ruido de los cohetes. Empieza entonces una procesión de cencerros con los que los más pequeños del municipio del Alto Guadiato se dirigen a casa de los Juanes.

Procesión de los cencerros. Procesión de los cencerros.

Procesión de los cencerros. / El Día

No está claro el origen del festejo, aunque algunas fuentes indican que con este loco tintineo se ahuyentaba a los malos espíritus. Y, por qué no, tal vez haya sido una de las claves por las que el municipio haya logrado vencer al Covid.

Antes, cuando Villaviciosa era un municipio ganadero y agrícola, y no había tantas golosinas, los niños tocaban los cencerros y se iban a coger garbanzos, dulces y frescos, de las matas. Ahora el cultivo de la legumbre es residual en la localidad corchúa y los niños prefieren los caramelos y los refrescos. Aunque lo mejor de la jornada ha sido volver a recuperar esta tradición después de varios años de silencio. La mañana se ha cerrado con una "sorpresa veraniega" en la caseta municipal gracias a la colaboración del Ayuntamiento.

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