Puerto del Calatraveño

La política se cuela entre las procesiones

  • Los candidatos al Congreso y sus partidos no han podido resistirse y la promesa de no hacer campaña electoral durante la Semana Santa ha quedado en eso, en promesa

Visita de Juanma Moreno a la Semana Santa cordobesa. Visita de Juanma Moreno a la Semana Santa cordobesa.

Visita de Juanma Moreno a la Semana Santa cordobesa. / Rafa Alcaide / Efe

Al final ha habido política. Más incluso que procesiones. Pese a la promesa de dejar a un lado la campaña electoral durante la Semana Santa, los partidos no han podido resistirse a hacer paseíllos, llamar la atención de las cámaras, darle a las redes sociales y lanzar alguna que otra pullita (muchas) y alguna que otra promesa (pocas) durante esta última semana. Cosas de estos nuevos tiempos de hacer política, en los que prima más la frase ingeniosa, el retuiteo y los likes que las propuestas constructivas y los programas electorales.

En esta suerte de subida al Calvario que culminará el próximo domingo con la resurrección de un candidato y el castigo al purgatorio del resto, hemos asistido esta semana a una campaña electoral extraña en la que unos y otros han buscado su cuota de protagonismo sin hacer demasiado ruido. Todo esto sin la machaconería de una campaña al uso, lo que también se agradece y permite oxigenarnos un poco para los próximos días.

Hemos tenido, por ejemplo, al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, dejándose ver disfrutando de procesiones en el palco de la carrera oficial, tal vez compartiendo una bolsa de pipas del elefante rosa con los compañeros de bancada, que para eso estaba en Córdoba y hay que cumplir con todas las liturgias como el común de los mortales. No existe documento gráfico que pueda corroborar ese momento, pero en esto de la política nunca se sabe lo que uno está dispuesto a hacer para lograr un voto para su partido.

Y también nos ha visitado la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, que se reunió con la alcaldesa de Córdoba y luego acompañó al candidato popular, Andrés Lorite, a una visita a la plaza de Capuchinos y a las cofradías cordobesas. No era campaña, porque ya sabemos que en Semana Santa existía el compromiso de no andar con la cruz de la promesa al hombro, pero ya que pasaba por aquí Del Pozo aprovechó para anunciar que la Junta de Andalucía revisará los protocolos de seguridad de sus monumentos para evitar que alguno corra la mala suerte de la catedral de Notre Dame y quede reducido a cenizas.

A Andrés Lorite también se le ha podido ver en las redes sociales en Baena acompañando a coliblancos y colinegros tocar el tambor. El popular, que es hábil en esto de estar donde hay que estar, seguramente sea el que mejor conoce la provincia de todos los candidatos y no ha querido desaprovechar la oportunidad de respaldar la única tradición cofrade de toda Andalucía que cuenta con el reconocimiento de Patrimonio Mundial por parte de la Unesco. ¿De verdad ninguna institución ha sabido aprovechar este tirón para que la localidad del Guadajoz se convirtiera este año en epicentro cofrade de Andalucía? Una pregunta retórica cuya respuesta ya conocemos: no.

Lorite no ha querido faltar en Baena para respaldar su tradición cofrade ligada al tambor

Con el número uno del PSOE –el ministro de Agricultura, Luis Planas– desaparecido en combate, los socialistas han reducido su presencia a los habituales paseíllos electorales; el candidato de Cs, Marcial Gómez, protagoniza una maratón de reuniones con colectivos y asociaciones de toda índole; en Unidas Podemos han esbozado un par de ideas vagas y Vox, ya se sabe, va a lo suyo. A una semana de las generales, uno se sigue preguntando qué es mejor para Córdoba y sigue echando en falta medidas concretas que vayan a suponer un cambio en positivo para la provincia.

Cosas de la no campaña de la semana de Pasión, que también se ha colado de soslayo en el Palacio de la Merced. El protagonista ha sido el diputado popular José María Estepa, que el miércoles decidió hacer balance de cómo han ido estos últimos cuatro años en la institución provincial, ya se sabe, cogobernada por PSOE e IU. Resumen de cómo han ido de mal, se entiende.  En una suerte de lectura apocalíptica, Estepa habló de 184 millones sin ejecutar durante el mandato, el equivalente a un año en que diputados y funcionarios habrían estado cruzados de brazos viéndolas venir mientras las carreteras se agrietaban, el paro subía y los servicios sociales se colapsaban, según su visión.

La comparecencia pública ya ha sido denunciada por el PSOE ante la junta electoral provincial con el argumento de que, si en estas fechas no se puede hacer uso de los méritos, tampoco habría que enumerar deméritos. Mejor que todo quede en el purgatorio.

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