Subbética

A pico y pala en Doña Mencía

  • La localidad de la Subbética organiza una nueva edición del Curso de Verano Internacional en el que se apuesta por el talento de los jóvenes investigadores con distintos tipos de actividades

Un grupo de alumnos de instituto visitan el yacimiento arqueológico. Un grupo de alumnos de instituto visitan el yacimiento arqueológico.

Un grupo de alumnos de instituto visitan el yacimiento arqueológico. / El Día

El verano es una buena temporada para llevar a cabo aventuras y expediciones secretas. Algunas no son tan secretas, pero resultan de gran interés. El pasado 12 de julio, se llevó a cabo, en la Casa de la Cultura Juan Valera de Doña Mencía, una de estas aventuras interesantes, la séptima edición del Curso Internacional de Verano de Arqueología. Esta nueva edición se denomina Momento Mori, Arqueologías de la Muerte, dirigida por el director del Museo Histórico Arqueológico de Doña Mencía, Manuel Moreno, y la catedrática de Arqueología de la Universidad de Granada, Isabel Fernández. No obstante, durante el verano, continuarán otras actividades en el municipio, como las visitas a la excavación de El Laderón.

Las visitas al yacimiento arqueológico comenzaron el pasado 15 de julio. El doctor Moreno añade que “este tipo de actividades prácticas resultan muy amenas y, de una forma más atractiva, se puede aprender y conocer en primera persona cómo se trabaja en las excavaciones arqueológicas” porque, no se trata sólo de una visita como tal, sino que “los asistentes tienen la oportunidad de excavar junto a los profesionales”, detalla.

En este sentido, los trabajos no cesan. Moreno indica que “este verano realizaremos unas labores de limpieza de una de las estructuras más importantes y visibles de El Laderón, la cisterna ibero-romana, que almacena agua después de 2.000 años de su construcción”.

La excavación esconde aún secretos. Para ello, se realizará una prospección geomagnética, “es una especie de radiografía del suelo que va a permitir, sin necesidad de excavar, conocer las calles, casas y demás edificios que se construyeron en esta ciudad”, explica. Esta labor se realiza en colaboración con Patricia, Unidad de Competitividad del Grupo PAI HUM 882 de la Universidad de Córdoba.

Por este motivo, el curso no está destinado sólo a profesionales de la arqueología, sino “a cualquier persona interesada en el tema y que quiera conocer más sobre el mundo romano, así como, sobre las bases de la formación de nuestra sociedad actual”, aclara.

Respecto al Curso Internacional de Verano de Arqueología, el pasado viernes asistieron en torno a una veintena de personas, venidos de distintos puntos del planeta, como América del Sur, Italia o Alemania, entre otros.

Del mismo modo, fue impartido por investigadores y profesionales del sector que han estudiado diferentes ámbitos de la vida y de la muerte. Cada edición se centra en un aspecto. “Este año el marco de la jornada es el estudio de la muere”, explica Moreno.

En este sentido, Moreno detalla que “es muy interesante cómo, a través del estudio de la antigüedad, podemos conocer las bases de la sociedad actual”. Esto se consigue mediante el análisis de los ajuares y objetos que los antepasados portaban “al más allá”.

Por otro lado, añade que para las siete ediciones del curso de verano y otras actividades, que organizan con el Consistorio y el proyecto Isturgi, “siempre apostamos por los jóvenes investigadores”.

Es el caso de la recién graduada en Arqueología, Marina de los Reyes Cuevas. Su línea de investigación se titula Estudio del Material Antropológico de la necrópolis visigoda de la Torre de la Plata en Doña Mencía. Entre 2007 y 2008, se realizó una intervención en Torre de la Plata de la que se hallaron una serie de sepulturas. A partir del estudio de los restos óseos encontrados se pretende “ampliar conocimiento a la escasa información de las poblaciones visigodas en el norte del Parque Natural de las Sierras Subbéticas de la provincia de Córdoba”, aclara Cuevas.

Las cerámicas y ajuares de las necrópolis romanas abrieron las jornadas, de la mano de María Victoria Peinado, que realizó un recorrido de sus tipos, funciones y usos, aunque explica que esta información es tan amplia que “basta un solo dato para hacernos una idea de la cantidad de fuentes disponibles para aprender sobre el mundo de la muerte en la antigua Roma” y añade que se conservan 300.000 inscripciones latinas. En palabras de Peinado, es importante el estudio de este tipo de objetivos porque “la preocupación ante la muerte, la búsqueda de explicación a la misma y la idea del más allá es algo consustancial al propio ser humano y también lo fue para los romanos”.

Por otro lado, la investigación local también tuvo su momento con el estudio del Ecomuseo del río Caicena en Almedinilla, por Ignacio Muñiz y Manuel Abelleira, y la necrópolis cordobesa de Llanos del Pretorio, por Manuel Rubio, en la que se hallaron hasta 15 recintos funerarios y en los que se documentaron más de medio centenar enterramientos.

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