Puerto del Calatraveño

El grito de auxilio del Guadajoz

  • Las administraciones apenas saben qué responder a las quejas de la patronal sobre la situación de la Campiña Este, pues reivindicaciones como la autovía dejan ya sin palabras

La N-432 a su paso por Castro del Río. La N-432 a su paso por Castro del Río.

La N-432 a su paso por Castro del Río. / El Día

Los empresarios de la comarca del Guadajoz han lanzado esta semana un grito de auxilio. Atenazados por carreteras poco aptas para el transporte pesado por carretera, una burocracia asfixiante y administraciones poco diligentes, las asociaciones empresariales de Baena, Castro del Río y Espejo rompieron el pasado martes años de quejas en privado y, en una comparecencia pública conjunta con el respaldo del presidente de la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO), Antonio Díaz, representaron una unión inédita para reclamar atención pública.

En un arranque de curso político marcado por la parálisis en el Gobierno central, la patronal tuvo críticas para todas las administraciones a través de un manifiesto de 14 puntos que pone en el foco demandas históricas de la comarca que, por unos y por otros, siguen pendientes. Es el caso, principalmente, del desdoble de la N-432, una carretera que, aparte de un evidente punto negro para la siniestralidad, sigue siendo el principal escollo para el desarrollo económico de una comarca que ha confiado al olivar su futuro.

Lejos de las vías de alta capacidad, los empresarios ven cómo las oportunidades se escapan hacia otros puntos del interior de Andalucía mejor comunicados, con infraestructuras más modernas y, tal vez, gobernadas por políticos más diligentes.

Aunque suela vincularse a la patronal con un color político, no puede decirse que las reivindicaciones de los empresarios de la Campiña Este tengan algún sesgo en este sentido. Y es que el manifiesto reparte críticas para todos por igual: para el Gobierno central, máximo responsable de que la autovía A-81, que debe comunicar Granada y Badajoz, sea aún ciencia ficción; para la Junta de Andalucía, responsable de desarrollar la Autovía del Olivar, con un único tramo en Córdoba que privilegia a Cabra y Lucena; para la Diputación de Córdoba, a quienes los empresarios exigen un liderazgo más claro y, cómo no, para los ayuntamientos, responsables últimos de que, por ejemplo, los polígonos industriales se encuentren en las mejores condiciones posibles.

Que las administraciones “cumplan con sus obligaciones y ayuden a la resolución de los problemas endémicos” que sufre la comarca del Guadajoz, que camina ya hacia el “retroceso”, dijeron los empresarios de manera más clara en un acto que solo puede interpretarse como un grito de auxilio. Pues muchas son las demandas pendientes, desde las ya citadas infraestructuras hasta la necesidad de establecer un plan turístico comarcal que sepa sacar partido al yacimiento arqueológico de Torreparedones o al paisaje del olivar, que prepara su candidatura para convertirse en Patrimonio Mundial y un asunto en el que las administraciones cordobesas apenas se están implicando.

Lo llamativo del caso es, paradójicamente, que ya no llame la atención que la respuesta de quienes deberían darse por aludidos ante las críticas no se vean retratados. Como el responsable de Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Castro del Río, el popular Julio Criado, quien vino a decir básicamente que el asunto no iba con él y ni siquiera quiso opinar. O como la alcaldesa de Baena, la también popular Cristina Piernagorda, a quien fue imposible arrancarle unas palabras sobre un asunto de tanta enjundia.

En otras administraciones, más de lo mismo: alguna palabra de respaldo, críticas al adversario político y poco más. Ni propuestas ni ideas. Mientras en la Subdelegación del Gobierno destacaron que el desdoble de la N-432 se trata de una “prioridad” para el Ejecutivo de Pedro Sánchez, en la Junta de Andalucía aprovecharon el chaparrón para criticar a los gobiernos socialistas anteriores por los retrasos de la Autovía del Olivar, eso sí, sin aportar plazos concretos.

Fue el socialista Jesús Rojano, por sorpresa, quien puso un poco de cordura al asunto como presidente de la Asociación para el Desarrollo del Guadajoz (Adegua): “Es necesario por parte de todos que seamos capaces de dejar a un lado las confrontaciones políticas de campaña electoral y seamos capaces de entendernos y trabajar en equipo”. Mal empieza el curso político.

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