Fuente Palmera

Un enlace con la moda nupcial

  • La feria de la boda cierra hoy sus puertas después de cuatro jornadas mostrando las últimas tendencias tanto en vestidos como en ceremonias

Una pareja se hace una foto en una furgoneta expuesta en la alfombra fucsia. Una pareja se hace una foto en una furgoneta expuesta en la alfombra fucsia.

Una pareja se hace una foto en una furgoneta expuesta en la alfombra fucsia. / rafael morales

Cuando llega el día D y la hora H de una pareja, es decir, mientras el novio aguarda en el altar -o cualquier otro lugar- a la espera de que aparezca la persona con quien compartirá su amor durante el resto de su vida (al menos esa es la intención); esos instantes, salvo sorpresa de que la novia no llegue, todo está más que medido y sólo queda disfrutar de la celebración tan especial que supone un casamiento. Pero aquí está el final de toda una odisea repleta de preparativos y minuciosos detalles que han sido más que pensados una y mil veces antes de este momento.

Precisamente, para que no se quede atrás ningún elemento clave en un enlace, en Fuente Palmera se esmeran durante todo el año con la intención de que los contrayentes encuentren lo que desean. Por ello, el conocido como "pueblo de las novias" se viste de largo durante cuatro días en los que sus calles se convierten en un centro comercial abierto bajo el paraguas de Fuente Palmera de Boda, un evento con 3.000 metros cuadrados de superficie donde encontrar desde joyería hasta agencias de viajes, sin olvidar catering, decoración, calzado o agencias de viajes para la luna de miel. Pero la estrella de cada edición, evidentemente, es el traje de novia; para esta temporada la tendencia pasa por "encaje completo, toques de color, velos de colores pero también lisos porque sigue lo clásico", avanza la dependienta de Josefina Novias, Laura Rodríguez, firma que ha acudido a esta cita, que se cierra hoy. Aunque también se lleva el estilo underground, basado en "poner color, volantes, flecos, que es un poco más arriesgado", asegura. Unos trajes para la protagonista de una boda que oscilan entre los 300 euros del más barato hasta los 3.000 euros, pero por encima de todo está "que sea ella misma, que no se disfrace y vaya con su personalidad", aconseja esta profesional de la moda. En el caso del novio, "ahora se llevan los brocados, el color, las casacas, ya no es el clásico traje liso", comenta Rodríguez. Además, económicamente suelen ser más baratos dado que la horquilla de precios ronda entre los 300 y los 1.000 euros aproximadamente. Y para las invitadas, desde 100 a 500 euros pueden lucir diseños con colores morados, así como buganvilla o transparencias; lo que se lleva para este año.

Durante el evento los empresarios notan un incremento de en torno al 30% en las ventas

Pese a que la industria de la boda se mueve los 365 días en este municipio colono, durante este evento los empresarios notan un incremento del 30% de ventas ya que "normalmente la feria nos ayuda a darnos a conocer y luego estamos durante un mes recibiendo clientes que vinieron aquí", aprecia la encargada de Higar Novias, Esperanza García. Esta firma vende anualmente 1.300 trajes de novia y 1.000 de novio tanto al territorio nacional como a Francia, México, Panamá o Dubái, entre otros. Con más de cien empleados, la marca recibe mayor afluencia de clientes en los meses de septiembre y octubre, época en la que se adquieren más vestidos de este tipo: "Antes era enero y febrero porque la colección entraba más tarde", recuerda García.

A lo largo del recorrido trazado por la tradicional alfombra rosa fucsia, la calle se convierte en otro escaparate. En ella, el visitante puede encontrar coches de alquiler como un Escarabajo Cabrio del año 1979 o una furgoneta Wolkswagen T-2 de 1976. Al mismo tiempo, el viario público queda decorado de tal manera que parece el escenario de una ceremonia civil o incluso el propio banquete con la mesa y el menaje perfectamente expuesto.

El colorido se apodera del centro de la ciudad debido al amplio abanico de expositores dispuestos a ofrecer sus mejores servicios, como es el caso del fotógrafo Jesús Roma, que debuta en este evento para, "sobre todo, dar a conocer mi punto de vista de la fotografía de boda, un poco más renovada, donde se busca un poco los sentimientos", comenta. Un trabajo de fotografía y vídeo para inmortalizar los mejores momentos suele rondar los 2.000 euros, aunque la cantidad depende de los paquetes que se contraten.

Cada edición de la feria de la boda, los vecinos y comerciantes se vuelcan para los futuros matrimonios tengan a su alcance toda la amalgama de productos que ofrece el sector para la ceremonia nupcial. Pero, por encima de todo, existe un factor clave que no se puede adquirir en este evento: el amor que cada pareja tiene el uno por el otro. Algo que no se compra ni se vende.

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