medio ambiente | otoño en córdoba

La campaña micológica arranca en 39.000 hectáreas de monte público

  • Para recolectar setas y hongos en Belmez, Espiel, Hornachuelos, Villaviciosa, Villanueva del Rey y Villanueva del Duque hay que solicitar una autorización en los ayuntamientos

Actividad de recolección organizada ayer en la barriada de Trassierra. Actividad de recolección organizada ayer en la barriada de Trassierra.

Actividad de recolección organizada ayer en la barriada de Trassierra. / reportaje gráfico: jordi vidal

Otoño, lluvias recientes y sol. Sólo el frío repentino de los últimos días puede empañar el inicio de la campaña micológica, que ya ha comenzado en los seis municipios de la provincia donde la Junta de Andalucía gestiona monte público: Belmez, Espiel, Hornachuelos, Villanueva del Duque, Villanueva del Rey y Villaviciosa. El delegado de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Córdoba, Francisco de Paula Algar, concreta que los aficionados a la recogida de setas tienen a disposición más de 39.000 hectáreas de superficie forestal para desarrollar una actividad que, según la norma que la regula, sólo se puede realizar entre las 08:00 y las 17:00.

Pese a las lagunas legales existente para la explotación de fincas privadas, quienes quieran aventurarse en la búsqueda de hongos y trufas necesitan de una licencia que expiden los citados municipios de acuerdo a la cesión de la gestión realizada desde la Administración autonómica. Los permisos son diarios y quien se aventure al monte y sea captado por agentes de Medio Ambiente o de la Guardia Civil se expone a una sanción, advierte Algar.

Con estas autorizaciones, el objetivo de la Junta de Andalucía es "evitar la explotación desordenada" y "la protección del medio ambiente", defiende el delegado, quien detalla que sólo se permite la recogida "esporádica y sin ánimo de lucro", es decir, para consumo propio. La Consejería de Medio Ambiente dispone de un plan de conservación y uso sostenible de setas y trufas y prepara un programa de aprovechamiento sostenible, todavía en fase de borrador.

Esta pasada semana, Algar firmó una resolución que autoriza la recogida de setas hasta el próximo 31 de marzo, siempre que la recolección se realice teniendo en cuanta el calendario cinegético. Es decir, el objetivo es no coincidir, por cuestiones de seguridad, con las cacerías en los montes públicos, que se desarrollan también en estas fechas. Algar recuerda, además, que la recolección ha de realizarse "en pequeñas cantidades, razonables para el consumo personal", aunque realmente no existen límite de kilos. Los agentes de Medio Ambiente, no obstante, se encuentran vigilantes para evitar prácticas que apunten a un ánimo lucrativo. Otra norma se refiere a las características del recipiente en el que hay que transportar los hongos. Sólo se autorizan los utensilios que permitan la aireación de las piezas, como cestas de mimbre o de vareta de olivo, pues el objetivo es que mientras se transportan "suelten las esporas" para favorecer la repoblación. Además, únicamente está autorizada la recolección manual; en el caso del gurumelo, una de las variedades más apreciadas, la recolección hay que hacerla con navaja o con un pincho especial. Las trufas, por su parte, sólo se pueden buscar mediante la ayuda de perros adiestrados y utilizando un machete frutero. Además, una vez recolectada, hay que rellenar la tierra y devolver la superficie a su situación original. La autoridad regional también vigila la madurez de los ejemplares, de manera que no se permite las unidades más pequeñas.

Algar aconseja desarrollar esta actividad en compañía de expertos para evitar casos de toxicidad, pues el consumo de determinadas especies pueden provocar la muerte. La "normas de oro" del buen recolector, de hecho, es "sólo consumir las setas que tras examinar cuidadosamente compruebe sin ninguna duda que son comestibles". En todo caso, "nunca se debe recolectar ni destruir las especies no comestibles o las que no se logre identificar".

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