Los Pedroches

Villanueva de Córdoba lanzará sondas a más de 25 kilómetros de la tierra

  • El proyecto forma parte del Aula Municipal de Astronomía

Juan Gómez, responsable del Aula. Juan Gómez, responsable del Aula.

Juan Gómez, responsable del Aula. / Rafa Alcaide / Efe

El Aula Municipal de Astronomía de Villanueva de Córdoba lanzará varias sondas a la estratosfera, a más de 25 kilómetros de la tierra, con la intención de desarrollar varios experimentos y formar al alumnado “en armonía con la preservación del medio ambiente”. Juan Gómez, responsable del Aula desde su creación hace cuatro años en esta población de 8.774 habitantes, dirige con pasión este proyecto, uno más de esta iniciativa municipal que se liga a la declaración de los 17 municipios de la comarca de Los Pedroches como Reserva Starlight por la Unesco.

En la población jarota hay 130 personas de entre cinco y más de 70 años que están comprometidas con el conocimiento de lo que sucede en “nuestros cielos oscuros y transparentes”. Se trata, en opinión del encargado del proyecto, de una “verdadera magia” que permite logros como haber observado un Twin Quasar, un objeto que aparece como dos imágenes y que está a 8.400 millones de años luz, conseguir detectar la galaxia 1420 megahercios o escuchar a Júpiter en ondas decamétricas.

Las sondas, que serán dos o tres y que pueden alcanzar hasta los 35 kilómetros de altura, se lanzarán en primavera y será un paso más del trabajo del Aula, comenta Juan Gómez, un apasionado aficionado a la astronomía, funcionario municipal de profesión, al que “con cinco años ya me fascinaba el universo”. “Tenemos previsto varios experimentos de naturaleza biológica, pretendemos llevar a la estratosfera un gel al que se adhieran microorganismos para analizar y ver qué hay por ahí arriba y la tolerancia que tienen”, señala como uno de los objetivos para el alumnado de instituto, mientras que para los más pequeños será obtener imágenes de la curvatura de la tierra, algo “mucho más visual”.

Juan Gómez. Juan Gómez.

Juan Gómez. / Rafa Alcaide / Efe

Para ello, entre marzo y mayo, cuando se dan “las condiciones óptimas de lanzamiento”, aplicarán el principio de Arquímides con un globo de totex, un “material altamente expansivo y resistente, relleno de gas helio que por su densidad facilita la ascensión de todo el conjunto”. Este irá con un cordaje que une el globo con el paracaídas de recuperación y, a un nivel inferior, el compartimento donde se alojan los instrumentos científicos, cámaras y otros elementos aislados de temperaturas extremas, que pueden alcanzar entre 65 y 70 grados bajo cero.

Cada sonda será seguida desde tierra como parte del experimento. “En todo momento sabremos dónde está, a qué altura, la temperatura y presión atmosférica que está registrando, tendremos medidas del acelerómetro, de la velocidad del viento, del ozono y de los rayos ultravioleta, entre otros”, apunta. El uso de la telemetría no es baladí, sino que persigue “introducir a nuestros estudiantes en el conocimiento de dispositivos microcontroladores y, sobre todo, en que contemplen las telecomunicaciones y la investigación en un espectro muy amplio y perfectamente compatible con la preservación de nuestro medio natural”.

Juan Gómez anuncia que con la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad de Castilla-La Mancha, en Ciudad Real, “estamos pensando, a muy largo plazo, el desarrollo de un nanosatélite o cube sat”. Se trata de un dispositivo de diez centímetros de lado que aprovecha el espacio útil que dejan vacíos los satélites cuando se lanzan al espacio.

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