Provincia

La Guardia Civil realiza más de 650 actuaciones contra el furtivismo

  • El Seprona reanuda la Operación Sierra, que se extenderá hasta el 10 de febrero

Armas intervenidas por la Guardia Civil durante la Operación Sierra del año pasado. Armas intervenidas por la Guardia Civil durante la Operación Sierra del año pasado.

Armas intervenidas por la Guardia Civil durante la Operación Sierra del año pasado. / el día

La Guardia Civil realizó la pasada temporada de caza en Córdoba un total de 653 actuaciones -un 12% más que en la anterior periodo cinegético-, entre identificación de personas y vehículos, verificación de actividades cinegéticas, inspecciones y registros o constatación de infracciones administrativas. El Instituto Armado informó ayer de que ello permitió la inspección de 119 cacerías de diverso tipo, con un resultado de 261 infracciones administrativas por vulneración de diversos preceptos en materia de caza, armas y seguridad ciudadana. Según la misma información, la Guardia Civil intervino un arma de fuego, material de apoyo para cometer los episodios de furtivismo -un silenciador casero y dos navajas- y distintas reses capturadas de modo irregular o ilícitamente abatidas, todo ello puesto a disposición de la Delegación de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio.

El Instituto Armado ofreció estos datos con motivo de la reactivación en la provincia de Córdoba la Operación Sierra para luchar contra el furtivismo. No obstante, detalló que el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil puso en marcha la primera fase de este operativo a finales de agosto, dado que en estas fechas los cérvidos ya cuentan con cuernas desarrolladas y se inicia su periodo de reproducción, la conocida como etapa de la berrea. Esta fase se centró fundamentalmente en labores de prevención y erradicación de los episodios de furtivismo. La segunda fase es la que ahora mismo se desarrolla y que se extenderá hasta el 10 de febrero de 2019, fecha en la que finaliza la temporada de caza, y está orientada principalmente a los servicios al control, inspección y verificación de las modalidades de caza autorizadas.

Además de verificar que las modalidades de caza están permitidas, las autoridades están comprobando las autorizaciones administrativas de los propios cazadores y de las rehalas participantes, así como la comercialización y transporte de las carnes a los mataderos autorizados y con control sanitario, ejerciendo un "especial control" sobre aquellas monterías, batidas y ganchos conocidas como "mata y cuelga".

Las acciones de las unidades implicadas tenderá a prevenir los episodios de furtivismo en un primer estadio y a denunciar las infracciones. Los procedimientos operativos de los servicios están dirigidos a evitar episodios de "retranca", detección y erradicación de los "ganchos irregulares" y las "monterías ilegales".

La Guardia Civil advirtió de que las monterías, debido al elevado número de participantes, el empleo de armas largas rayadas y el uso de rehalas, serán "objeto de una supervisión más detallada para evitar que se establezcan más posturas de las autorizadas y que se desarrollen con las medidas adecuadas al objeto de garantizar la seguridad de los participantes".

Con respecto a las rehalas de perros utilizadas en este tipo de cacerías, el Instituto Armado indicó que comprobará los certificados o talones demostrativos de haber realizado operaciones de desinfección de los medios de transporte de los perros. Otro de sus objetivos es concienciar a los rehaleros de la necesidad de estar en posesión de todas las autorizaciones administrativas necesarias, la inscripción de los núcleos zoológicos en el Registro de Explotaciones Ganaderas de Andalucía, seguros de responsabilidad civil, licencias de caza, medios de transporte y capacitación de los conductores desde el punto de vista del bienestar animal.

El Instituto Armado recordó también que continúa en vigor las normas de naturalización de trofeos, según las cuales, aquellos cazadores que quieran naturalizar los trofeos de las piezas que abatan en las cacerías podrán transportarlos en recipientes herméticamente cerrados, por ellos mismos o a través de terceros con destino a las taxidermias, acompañados del documento expedido por el veterinario en caso de monterías, ganchos y batidas o por el guarda del coto respecto a recechos y aguardos.

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