puerto del calatraveño

Coto al acoso laboral en la Diputación

  • La institución provincial aprueba un protocolo para prevenir comportamientos que van en detrimento de los trabajadores y que pueden generar problemas psicológicos y de autoestima

Un momento de la última sesión plenaria de la Diputación. Un momento de la última sesión plenaria de la Diputación.

Un momento de la última sesión plenaria de la Diputación. / juan ayala

Asignar trabajos sin utilidad, controlar el trabajo de forma malintencionada para cazar a la persona, amenazas a la reputación personal, humillar o despreciar en público. Son sólo algunos de los comportamientos susceptibles de acoso laboral determinados por la Diputación, que ha sacado adelante un protocolo para la prevención, detección y sanción de este tipo de actuaciones. A todos estos comportamientos se suman otros como distorsionar malintencionadamente lo que dice o hace en el trabajo, que sean hostiles e intimidatorios o que buscan causar daño moral y que por lo tanto responden a un plan contra un empleado.

Pues bien, en la casa palacio se han puesto manos a la obra para evitar que se registren este tipo de actos entre los integrantes de su plantilla. Un protocolo similar al que en su día aprobó la Universidad de Córdoba (UCO) y que tiene como reto cercar el acoso laboral y sancionar a quien lo cometa. Lo del acoso laboral no es plato de buen gusto para la víctima, que tiene que entender desde el primer momento que tiene que denunciar este tipo de situaciones y pedir ayuda en cuanto detecte los citados comportamientos por parte de sus propios compañeros. No se tiene que dejar vencer por sus superiores, ni tampoco creer que es inferior. Se tiene que alzar la voz cuando este tipo de hechos son reiterativos y van en ascenso hasta llegar a casos como el protagonizado por Demi Moore y Michael Douglas en la película Acoso, en la que el segundo es acosado sexualmente y se sorprende al ver cómo su jefa es quien lo acusa a él de iniciar el hostigamiento. Una película, a fin de cuentas, que puede llegar a ser realidad.

Dejando al margen esas relaciones extremas entre jefe y empleado o entre los propios compañeros, que pueden darse, las consecuencias para la víctima que sufre acoso en su puesto de trabajo pueden ser catastróficas para su vida laboral y personal si no denuncia a tiempo porque, como en otros tipos de acoso, si no se ponen las medidas necesarias, el final no llega nunca y el acosador se empodera al comprobar que sigue provocando sufrimiento. Por eso, hay que saber detectar este tipo de situaciones y signos porque los ataques sufridos en el puesto de trabajo pueden llegar a causar problemas psicológicos serios -por ejemplo, ansiedad, depresión, estrés, desmotivación laboral, y, en la mayoría de los casos, un daño en la reputación de la víctima-. Es por ello, como en los casos de acoso escolar, que la prevención es una de las claves para evitar este tipo de situaciones, además de encontrar y poner en práctica medidas para evitarlo. No en vano, el programa de la institución provincial subraya también que "la manera más efectiva para hacer frente al acoso es desarrollar, a nivel organizacional, un sistema preventivo de actuación que forme, informe y ofrezca pautas de actuación al personal en situación de acoso". Además, propone "establecer un clima de trabajo contrario a cualquier tipo de conducta que pueda resultar vejatoria, humillante o discriminatoria y diseñar y establecer una postura activa para afrontar una situación de acoso". El protocolo de la Diputación expone también que "es fundamental establecer los cauces y el procedimiento interno de la denuncia así como delimitar los derechos y deberes de ambas partes, tanto de la víctima como del presunto agresor". Añade que el procedimiento "ha de ser ágil y rápido, otorgar credibilidad y proteger la intimidad, confidencialidad y dignidad de las personas afectadas".

Y aunque el programa de la institución provincial considera que "se intente resolver la situación de manera extraoficial", también reconoce que hay casos en los que "la resolución informal no es posible". Por ello, continua, "será necesario recurrir a un procedimiento formal en el que de acreditarse la situación de acoso deberá proponerse la exigencia de responsabilidad disciplinaria o de otro tipo". Entra en este ámbito la presentación de una denuncia. Un paso que no es fácil para la víctima en un principio por temor a represalias, pero una fase a llevar a cabo sí o sí para demostrar el acoso, cortarlo de raíz y poner fin a él. Tras su aprobación en la UCO, su secretaria general, Carmen Balbuena, dijo en una entrevista concedida a el Día que "ojalá que no haya que emplear este protocolo". Ojalá que tampoco se tenga que aplicar en la Diputación.

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