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Provincia

Córdoba suma más de 70 víctimas de la siniestralidad laboral en una década

  • 2019 cierra con ocho muertes, las dos últimas en Montemayor y Carcabuey en diciembre

  • Los sindicatos exigen mayor contundencia sancionadora a la Inspección de Trabajo

  • El ámbito rural es el más golpeado debido al manejo de maquinaria de gran tonelaje 

Concentración ante la Subdelegación del Gobierno. Concentración ante la Subdelegación del Gobierno.

Concentración ante la Subdelegación del Gobierno. / El Día

La provincia de Córdoba suma más de 70 víctimas de la siniestralidad laboral desde 2010, según la información recopilada por este periódico en base a los informes anuales elaborados por la autoridad laboral y los sindicatos. La década analizada incluye los años de recuperación de la crisis y el impacto de la reforma laboral. El ejercicio de 2015 fue especialmente trágico, con 11 víctimas mortales, mientras que en 2018 fallecieron diez personas. El año actual se cierra con ocho vidas perdidas en el tajo, las dos últimas en esta última semana de diciembre.

CCOO y UGT, de hecho, volvieron a concentrarse este lunes ante la Subdelegación del Gobierno por estas muertes, que según los sindicatos “ponen de manifiesto la importancia de la prevención de riesgos laborales (PRL) para evitar accidentes laborales”.

El adjunto a la secretaría de Salud Laboral de CCOO de Córdoba, Aurelio Martín, reclamó a la Inspección de Trabajo un mayor esfuerzo de control y sanción de las empresas. “No puede ser que al empresariado le salga más barato el incumplir las normas de prevención que el proteger a sus trabajadores, que es un derecho que tienen y un deber inherente del empresariado el proteger la salud de sus trabajadores”, remarcó.

El secretario de Salud Laboral de UGT Córdoba, Jaime Sarmiento, manifestó su pesar por estas dos pérdidas y recordó que a los ocho fallecidos por siniestralidad laboral en 2019, según cifras oficiales, “hay que sumar la muerte de un Guardia Civil hace un mes en Lucena cuando se dirigía a su puesto de trabajo”, aunque este deceso no computará en el registro de la Administración. Ante estas cifras, el responsable del sindicato pidió “más actividad y contundencia sancionadora, ya que hay empresarios que no están cumpliendo con la normativa de prevención de riesgos laborales y eso está costando vidas”.

Martín, por otra parte, puso de manifiesto la importancia de que los trabajadores reciban una formación adecuada y continua. “La inversión en campañas de información, de concienciación y de formación es fundamental para poner freno a unas cifras de siniestralidad que deberían escandalizarnos a todos y todas”.

Sarmiento, en este sentido, aseguró que “la siniestralidad laboral se ha disparado en los últimos años debido también a la reforma laboral, que además de tener efectos negativos para la clase trabajadora en la falta de un reparto de la riqueza o de la fuerza de la negociación colectiva, ha instalado el miedo en los trabajadores, que temen ser despedidos si reclaman el cumplimiento de la normativa de PRL”. Concretamente, en el mundo agrario, Sarmiento recordó que, “en muchos casos, es necesaria una renovación del parque móvil, ya que los nuevos vehículos poseen sistemas de seguridad más avanzados de antivuelco”. 

CSIF Córdoba también lamentó los decesos y denunció que las frías cifras de accidentes mortales son un reflejo de la precariedad laboral, contratos temporales, trabajadores con escasa o nula formación en materia de Seguridad y Salud y los incumplimientos en materia de seguridad laboral por parte de empresas. La central sindical reclamó a la Administración que adopte las medidas para un estricto control del cumplimiento por parte de los empresarios de las medidas de Seguridad y Salud, así como para promover la estabilidad laboral y dotar de una mayor protección a los trabajadores. CSIF destacó que todos sus delegados, tanto en el ámbito público como privado, están vigilantes para que se respete en todos sus términos la normativa de prevención de riesgos laborales.

Las dos últimas víctimas mortales

El primero de los últimos fallecidos era un hombre de 26 años, en Montemayor. UGT y CCOO apuntan que son precisamente las personas trabajadoras más jóvenes las que sufren un mayor número de accidentes y esto se debe a varios factores: son los que ocupan los empleos más precarios, los que tienen más contratos temporales y a tiempo parcial, los que suelen asumir mayores riesgos por miedo a perder el empleo, los que asumen mayor sobrecarga de trabajo y situaciones de estrés y, a menudo, los que menos formación en materia de prevención de riesgos tienen.

El segundo de los fallecidos tenía 44 años y moría el domingo al volcar el tractor con el que trabajaba y quedar atrapado bajo él en Carcabuey. UGT y CCOO recordaron que el campo es el sector en el que más accidentes se producen y los vuelcos de tractores siguen siendo los de peores consecuencias.

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