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Borrón y cuenta nueva en Aguilar

  • El equipo de gobierno y la oposición de Aguilar de la Frontera deben arrimar el hombro y evitar enfrentamientos para sacar al municipio de una alarmante irrelevancia

La alcaldesa, tras su toma de posesión, arropada por miembros del PSOE. La alcaldesa, tras su toma de posesión, arropada por miembros del PSOE.

La alcaldesa, tras su toma de posesión, arropada por miembros del PSOE. / el día

Hace justo una semana, el Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera ponía fin a un proceso de interinidad que duraba casi seis meses y que mantenía al municipio en una especie de limbo político con un alcalde que no ejercía como tal, una regidora en funciones con poco margen para tomar decisiones, un equipo de gobierno en desgobierno y una oposición anulada ante una mayoría absoluta que, en la práctica, ha servido para muy poco. La socialista María José Ayuso tomaba al fin el pasado sábado las riendas del Ayuntamiento en un Pleno extraordinario al que no asistió ningún concejal de la oposición y, lo más sorprendente, su antecesor en el cargo, su compañero de partido y diputado provincial Francisco Juan Martín. La mala relación entre éste y su propio equipo parece ser el motivo de ruptura entre el exregidor y su propio equipo, una situación de tensión que se hizo insoportable hace algo más de un año y que ha llevado, finalmente, a la renuncia de Martín a la Alcaldía.

Parece ser. Porque, hasta el momento, ninguno de los protagonistas de esta historia ha dado una explicación de lo sucedido: ni el propio Martín, ni la alcaldesa, ni ningún cargo orgánico del PSOE. Y eso que el coordinador de Política Municipal del PSOE de Córdoba, Francisco Zurera, es natural de Aguilar de la Frontera, donde además ocupa la presidencia de la formación. Algo así como comer con cuchillo de palo en casa del herrero. Misterios de la política municipal que se quedarían en lo anecdótico si no fuera porque el Ayuntamiento de esta localidad de la Campiña Sur, de más de 13.000 habitantes, ha estado paralizada durante meses, sin ni siquiera convocar sesiones plenarias.

El equipo de gobierno debería anteponer la cohesión a los gestos meramente partidistas

Y es que desde que a finales de marzo de 2017 se celebrara la última sesión plenaria, presidida por el ya exregidor, la corporación no volvió a reunirse hasta finales de marzo, sin la presencia de Martín y con Ayuso como alcaldesa accidental. Así, el Pleno de abril llegó a convocarse pero se suprimió a última hora, y el de mayo se aplazó, una situación incomprensible para una localidad del tamaño de Aguilar.

Volviendo al presente, el equipo de gobierno hizo el sábado pasado borrón y cuenta nueva, aunque la sesión plenaria extraordinaria no fue todo lo feliz que la situación merecía. Y eso que Ayuso recibió el respaldo de buena parte de la cúpula del partido y de un nutrido grupo de alcaldes de la zona, entre ellos los de Puente Genil, Esteban Morales, y Montilla, Rafael Llamas. Pero, incomprensiblemente y sin dar motivos, se ausentó la oposición, integrada por cuatro grupos políticos.

Unidad Popular de Aguilar (UPOA), IU, PA y PP rompían el silencio el lunes, dos días más tardes, para denunciar la "actitud caciquil y arrogante" de la nueva alcaldesa, a la que acusaron de "vulnerar el derecho de los concejales de la oposición a asistir al Pleno municipal" de su toma de posesión. Los ediles, que parecen ir todos a una, argumentaron que avisaron a Ayuso de la imposibilidad de asistir a la sesión por problemas de agenda y le ofrecieron varias fechas alternativas. Según la versión de estos, la primera edil consideró "más importante" que estuvieran presentes "los miembros de su partido político en el público para luego darle palmaditas en las espalda", lo que llevó a los cuatro grupos a denunciar su "actitud inquisidora", por "anteponer los intereses partidistas del PSOE a los de la Corporación y al derecho legítimo de los concejales a asistir a los plenos". Dicho así, desde luego, resulta censurable, aunque igualmente reprobable parece que ninguno de los ocho ediles de la oposición tuviera un hueco en su agenda para asistir a un Pleno de tal calado, sobre todo para verbalizar la opinión de los aguilarenses a quienes representan.

"No entendemos que esta señora, desde su sillón del Olimpo, considere más importante la asistencia de quien hay en el público que el derecho de un solo concejal a asistir a una sesión de Pleno, más cuando la totalidad de los concejales ausentes en el Pleno avisaron de antemano su imposibilidad para acudir, y teniendo la opción de fijarlo en hasta tres días distintos", denunciaron en un comunicado sin desperdicio. "Sin lugar a dudas, será un antes y un después en la vida democrática municipal", zanjaron. No está Aguilar, ni ninguna localidad, para este tipo de juegos políticos que no llegan a ningún sitio. Los vecinos no se lo merecen. Ahora toca trabajar. Borrón y cuenta nueva.

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