Tribuna

Salvador Moral

Profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Córdoba

Un realidad estival incómoda

Un realidad estival incómoda Un realidad estival incómoda

Un realidad estival incómoda

Tal y como expone Arthur Bloch en sus afamados bestsellers de Las Leyes de Murphy, "si algo puede pasar, pasará", y eso es precisamente lo que ha acontecido en Córdoba durante la época estival. Desde la llegada del covid-19 a principios de año, desde diferentes organismos se están realizando constantes estimaciones sobre el descenso de turistas y, por ende, de ingresos derivados por turismo, y cada revisión es aún peor.

Si retrocedemos hasta mediados de marzo de 2020, inicio del confinamiento, las estimaciones sobre caídas del PIB, del desempleo y de otras magnitudes macroeconómicas se cifraban en torno a un descenso del 10% del Producto Interior Bruto (PIB) con una caída similar del empleo. Sin embargo, los datos aportados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE) son aún mucho peores que las primeras estimaciones, incluso en el peor escenario: una caída del PIB en el segundo trimestre de 2020 del 18,1% (22,1% acumulado en el año 2020) y un incremento del número de parados para el segundo trimestre del 4,25% (sin contar los ERTEs), situándose la tasa de paro a finales de junio en torno al 15,33%. Sin duda, un escenario y unas perspectivas desoladoras.

¿Qué está pasando con el turismo en el tercer trimestre? Todo hace pensar que la caída en cuanto al número de turistas podría ser de una magnitud similar a lo que ya hemos visto en meses pasados, debido a que muchos países emisores de turistas han aconsejado no viajar a España por el alto riesgo de contagio, estimándose un descenso del número de turistas a nivel internacional en torno al 65%. Esto presenta una problemática aún mayor ya que las autoridades públicas deben decidir si se le concede más importancia a la economía del país y se mantiene la actividad económica o si toman medidas sanitarias con el consecuente perjuicio a la economía. Una situación bastante compleja.

¿Y en la ciudad de Córdoba? Durante el mes de julio la llegada de turistas se ha visto reducida en torno a un 75%, suponiendo un descenso de unos 50.000 turistas durante este mes en comparación con 2019. Por tanto, en los siete primeros meses de 2020, y según estimaciones del Grupo de Investigación Economía del Turismo de la Universidad de Córdoba, las pérdidas en el sector turístico de la ciudad de Córdoba serían de unos 235 millones de euros. Obviamente, esta cantidad tiene una implicación directa en el aumento del desempleo y en el posible cierre de empresas. Y, por desgracia, estas pérdidas se van a incrementar en los próximos meses.

Esta situación no hace más que poner de manifiesto la necesidad de buscar una diversificación de la actividad turística en nuestra ciudad, yendo hacia la búsqueda de nuevas tipologías que aporten un mayor valor añadido. En este sentido, apostamos por el desarrollo del turismo gastronómico en la ciudad de Córdoba, que lógicamente también tendría un impacto muy positivo en el resto de la provincia debido a la importancia del sector primario. Así, la ciudad de Córdoba debería de apostar por ser en los próximos años Capital Española de la Gastronomía (en 2020 es Murcia) y luchar por su inclusión como Ciudad Creativa de la Gastronomía por la Unesco (Burgos y Denia lo son desde 2015).

Pero todo esto no es posible sin una correcta coordinación y planificación entre los diferentes entes públicos y privados que trabajan en el sector turístico en la ciudad de Córdoba. En este sentido, es clave la creación de un Observatorio de Turismo, liderado y coordinado por el Instituto Municipal de Turismo (Imtur) del Ayuntamiento de Córdoba y con la colaboración de la Universidad de Córdoba.

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