Tribuna

Francisco Palomares

Alcalde de Santaella (1999-2011) del PSOE

Un paraguas que no para el agua

Un paraguas que no para el agua Un paraguas que no para el agua

Un paraguas que no para el agua

Tengo que reconocer que llevaba ya mucho tiempo sin sentir esa punzada que atraviesa el estómago, te quita el apetito y hasta te provoca náuseas. Debo tal placer a la gesta del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía al declarar la independencia de La Guijarrosa respecto del municipio de Santaella. No es que sufra dolor estomacal por el propio hecho en sí, sino porque, a mi entender, se dictamina absolutamente en contra de lo que considero debería ser la estrategia actual de un poder superior al municipal y que tendría que ir más encaminada a alcanzar la eficacia en la gestión frente a la escasez de unos recursos nunca suficientes. Los años de crisis nos lo demuestran y, no le quepa duda a nadie, que estos volverán.

El gobierno de la Junta de Andalucía ha prescindido de una verdadera estrategia de cara a fomentar el uso compartido de recursos por parte de los municipios en un tiempo en el que ya nadie se extraña de, por ejemplo, viajar en el vehículo de un conductor desconocido gracias a una tecnología que permite el uso compartido de la propiedad y fomenta esa mentalidad de aprovechamiento mutuo. No ha sido capaz de agarrar en serio por las hojas el rábano de la duplicidad de servicios y la cogestión pública en el ámbito municipal, comarcal o provincial.

He de decir que, moralmente, me importa un pimiento la segregación respeto al municipio al que pertenezco, Santaella, del núcleo de La Guijarrosa. No entiendo de razones "sentimentalmente patrimonialistas". No entiendo como mío algo que jamás ha sido ni podría haber sido de mi propiedad. Ahora bien, sí que me he de preocupar de aquello que pueda suponer tocarme la pecunia a la hora, bien de recibir más y mejor, o bien de acoquinar más (que es peor). Este extremo lo desconozco en estos momentos, incluso estimo que no se sabrá con certeza hasta la liquidación de los distintos fondos financieros que nutren al Ayuntamiento de Santaella. Pero si sucediera tal pérdida de recursos, entonces, aún menos comprendería la decisión de la Junta.

Por un lado, no cuentan con estrategia de cooperación en recursos municipales y, por otro, van despojando a algunos ayuntamientos de parte de los escasos recursos con los que cuentan mediante separaciones más que cuestionables. Si esto ocurriese así, obviamente, no tendría la culpa de tal situación la nueva entidad que se constituye, nada más lejos de la realidad, sino exclusivamente el Gobierno andaluz.

Y aún es más difícil de entender la decisión en un periodo preelectoral. Me resulta maquiavélico pensar qué razones han impulsado tal discordia, a no ser que hayan querido dar carpetazo a un expediente que no reúne las estipulaciones básicas para su aprobación. Me intentaré explicar.

Primeramente, el expediente no fue realmente aprobado en Pleno municipal, ya que la supuesta aprobación se revestía de un "condicionante": el hecho de no acarrear mermas económicas al municipio de Santaella. Luego quien después se basara en ello para impulsar un informe positivo sobre la segregación parece estar ante una decisión jurídicamente, al menos, controvertida.

En segundo lugar, el informe preceptivo del Consejo Consultivo de Andalucía es emitido en sentido contrario a la segregación de La Guijarrosa, lo cual induce a pensar que en el Gobierno Andaluz ni se cuenta con una estrategia clara al respecto, ni tan siquiera con unos criterios jurídico-políticos seriamente formados para tomar tal decisión.

Si imagino los postulados trazados por el partido que sustenta ideológicamente el Gobierno andaluz, el PSOE, mi asombro aún es mayor por la más absoluta falta de táctica política. En el partido, a veces importa la opinión de los municipios y otras no tanto, desconociendo las cuestiones tácticas que influyen en ello. En este caso, hay un cálculo erróneo del PSOE provincial y regional con Santaella. Un municipio donde, en la etapa democrática de gobiernos municipales, no ha dejado de gobernar el PSOE. No obstante, se arriesgan a una sublevación en el voto. O quizás les importe un bledo. O quizás se tengan que tragar los nudos, por incompetencia o por dejadez en pensar sensatamente sobre ello.

En mi pueblo habrá quien sienta una pérdida de la esencia patria santaellana; habrá quien sea más práctico -como yo- y anteponga la preocupación en la posibilidad de que nos toquen lo económico, y habrá quien quiera aprovechar la situación para lanzar toda la mierda del mundo en pro del beneficio personal. Cada uno llevará su parte de razón. Lo que no acabo de entender es cómo es posible que nadie, en los niveles medios y altos de gestión en el PSOE, haya pensado que los ciudadanos y ciudadanas de Santaella tienen, ahora, razones para no desear votarles en los comicios autonómicos que se vislumbran, pues en un campo bien abonado hasta ahora por una corporación eficiente han sembrado graves y repentinas ofensas. A lo mejor esperan que el paraguas de la Junta vuelva a albergar bondadosos frutos y, además, nos libre de las tempestades.

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