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Doctora en Derecho

De leyes, jueces y política

La aplicación de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género ha sido demostrativa de la cultura patriarcal del Poder Judicial

De leyes, jueces y política De leyes, jueces y política

De leyes, jueces y política / rosell

Sorprendida tras la sentencia de los ERE, al comprobar que el Derecho que estudié no sirve, porque la condena "no parece corresponderse con el tipo penal de prevaricación: dictar resolución arbitraria en asunto administrativo, a sabiendas de su injusticia" (Tomas de la Quadra) o leer que se trata de "una sentencia que raya en la ignorancia inexcusable" (Javier Pérez Royo) y que "aunque no esté claro para qué conspiraron, ni si se lucraron ellos ni se financió el partido" (José Asenjo), o que "el poder judicial quebranta el principio de separación de poderes" (García Fernández), quise escribir algo, pero mi condición de hija de juez, doctora en Derecho, profesora, me condiciona mucho para comprender que está pasando con el Poder Judicial, y como no sé nada razonable que decir, y estamos en el mes en el que ONU declaró el 25 de noviembre como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, he decidió volver sobre la violencia machista, en cuya aplicación tampoco el Poder Judicial está siendo muy preciso.

"Justicia y leyes no son lo mismo. Tampoco son lo mismo la Justicia y la aplicación de las leyes por los tribunales. Es algo evidente e incluso aceptado. La primera es un fin imprescindible para los sistemas democráticos y las leyes y su aplicación son, o deben ser, en este tipo de organización política, un instrumento para llegar a la Justicia", escribe la abogada Amparo Díaz.

El País ha realizado un interesante reportaje titulado Una ley, 15 años y 631 sentencias, en el que pone de relieve cómo en estos 15 años de vigencia de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género de 2004, aprobada por unanimidad, la aplicación judicial de la misma ha sido demostrativa de la cultura patriarcal del Poder Judicial y de la falta de formación con perspectiva de género de sus integrantes, como ha denunciado la Asociación Mujeres Juezas de España. Gloria Poyatos, socia fundadora, ha afirmado que "el derecho en España tiene género, pero no es el femenino". El informe elaborado por el CGPJ demuestra que ha habido avances, pero que queda camino por recorrer. "Son crímenes cruentos que cometen hombres que no están ni locos ni borrachos". "Son maltratadores a quienes los jueces consideran aún, en muchos casos, buenos padres", dicen sus sentencias. Van avanzando, sin duda -recordar la sentencia del Tribunal de Pamplona sobre la Manada, y lo que dijo aquel juez del "jolgorio" de la víctima-, pero ya hay sentencias que reconocen que las han matado "por el hecho de ser mujer" (2018) o "por la cultura patriarcal" (2017); han tardado 15 años en enterarse, y mientras han muerto 1.028 mujeres en España desde 2003, que es cuando se empiezan a tener estadísticas. "La democracia se hiere con cada golpe. Con cada mujer asesinada, la democracia se despoja de una parte de su dignidad. El desarrollo de la democracia y del feminismo, van de la mano, han crecido juntos" (Carmen Calvo)

Estoy preocupada con lo que está pasando en España, y en el mundo. Creíamos que aquí no iba a llegar, pero nos llegó el peor de los populismos, la ultraderecha nacionalista, que está haciendo de la desigualdad y de la miseria un aliciente para la supervivencia de gente que tiene poco que perder y ellos mucho que ganar, como ocurrió con el fascismo. Se ha roto, por ejemplo, que, en muchos años, no haya una declaración institucional consensuada contra la violencia de género; el portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid frivoliza sobre un asunto tan grave, negando su existencia y pidiendo la derogación de la ley, pero, una vez más, las mujeres han llenado las calles contra el negacionismo de la violencia machista. "Este país sabe mucho de víctimas y de terror y no vamos a consentir ni un paso atrás en los derechos y libertades de las mujeres" (Carmen Calvo).

Necesitamos un mundo sin acosos, ni agresiones, ni violaciones, sin prostitución, ni asesinatos machistas; un mundo en el que podamos vivir en igualdad hombres y mujeres. Y quiero recordar a Itziar, la madre de Nerea y Martina, que fueron asesinadas por su padre para hacerle daño a ella, símbolo del dolor inmenso que la violencia machista perpetra desde hace siglos contra las mujeres solo por el hecho de serlo.

Conseguir el fin de esta violencia es también una necesidad para la democracia, y por ello necesitamos una mejor legislación, una mejor actuación del Poder Judicial y, sin duda, de la política.

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