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Tribuna

Pablo gutiérrez-alviz

Los amantes de Teruel

Con tanto aburrimiento Putin se presentó a un premio, convocado por la Generalidad, a la mejor redacción sobre 'El burro catalán como símbolo nacional'

Los amantes de Teruel Los amantes de Teruel

Los amantes de Teruel / rosell

Mi amigo Antoni Putin, a pesar de haberse reincorporado a su antigua plaza de espía ruso en España, sigue muy cerca de la indigencia. Con la cuenta corriente en números rojos, todavía no ha percibido el sueldo del mes pasado. El pobre me detalló el otro día lo que ha hecho últimamente para ganar algún dinero. También me remitió una copia del preceptivo informe sobre el mes de octubre y un anexo en relación a las elecciones del 10 de noviembre que había elevado a la superioridad de Moscú.

El relato empieza con que consiguió dos burros de la prestigiosa raza catalana conocidos como Quim y Oriol, y los metió en el jardín de su casa; justo la colindante con la mansión de los líderes podemitas, Montero e Iglesias. Allí pastaban y retozaban con algún que otro sonoro rebuzno. Como Putin había estado invitado una semana por su primo Serguéi en la Costa del Sol observó lo de los burrotaxis de Mijas y lo puso en práctica en Galapagar de lunes a viernes. Los fines de semana también servían para recorridos de turismo rural. En realidad, la idea no funcionó: nadie utilizó el transporte del burrotaxi, y apenas el de las excursiones en rucio. Algunos curiosos iban a mirar la tarifa de precios como excusa para ver a los futuros ministros morados entrar o salir con escolta de su lujosa residencia. Antoni, algo pelota, les dio varios paseos a los pequeños mellizos de los vecinos con entrañables fotos familiares en las que, además, aparecían la perra Rumba y la antigua escolta a la que presuntamente ha vejado Irene Montero. El coletas le dedicó al espía ruso una de esas instantáneas del siguiente tenor: "Inolvidables Quim y Oriol. Libertad para el burro catalán. Un abrazo solidario. P.I.". Hace unos días, el mismo Pablo iglesias, quién se ve ya de vicepresidente del Gobierno, se quejó a traición y por escrito en el ayuntamiento y ante la embajada rusa por las insalubres molestias (olores y sonidos) procedentes de los asnos del espía.

Con tanto aburrimiento Putin se presentó a un concurso convocado por la Generalidad de Cataluña cuyo objeto era premiar al autor de la mejor redacción sobre El burro catalán como símbolo nacional. Estaba dotado con 199 euros y sería entregado por el Presidente Quim Torra y el líder de Esquerra Oriol Junqueras en la prisión de Lledoners. Incluía viaje de dos días, acompañado, y con pensión completa. Lo ganó Antoni con un escrito ensalzando al asno catalán frente al toro de Osborne, al que denostaba como representación de la ocupación española. Todo copiado de distintas y furibundas webs nacionalistas.

El agente secreto ruso acudió a la cárcel con la compañía de sus dos fieles borricos y se los regaló a los políticos presos Turull y Rull, quienes los aceptaron con regocijo. Acto seguido, recibió el premio de manos de Torra y Junqueras y les dio la fotografía dedicada de los mellizos de Iglesias montados en los pollinos catalanes. Cuando ambos leyeron el texto manuscrito hubo un emocionante brindis por una "Catalunya lliure". A continuación, la famosa chef Ada Parellada sirvió una opípara comida. Luego, los políticos presos jugaron al burro, y uno de los Jordis, en concreto, el Cuixart ganó todas las manos. El problema es que al rato los líderes independentistas se ponían entre sí a caer de un burro. Más tarde, con las copas, dicharacheros, empezaron a cantar con alegría, como acostumbran en aquella región. Putin, admirador de la rumba catalana, se despidió por Peret y su "Borriquito como tú, tururú" pero, con sorna, decía, "como tú, Tururull". Este cambio del estribillo fue malinterpretado por Turull y Rull. Por suerte, Raúl Romeva, lo más parecido a un veterano profesor de judo, protegió al espía y lo acompañó a la puerta de salida. Quim Torra envió la correspondiente queja al Consulado de Rusia en Barcelona.

Informe de octubre y anexo:

"Octubre: El último fin de semana cambiaron la hora y no me acostumbro. Ruego puntualidad en el pago de la nómina.

Anexo electoral: El burro catalán (el localismo que conduce a la partición de España) avanza inexorable. Ya no importa la ideología. Predomina lo aldeano por encima de todo. Hasta Teruel reclama su "existencia". Este país merece unas orejas de burro. A sus órdenes. A.P.".

La contestación del jefe del antiguo KGB fue inmediata: "Putin, queda suspendido de empleo y sueldo durante un par de meses con efectos retroactivos desde el pasado 1 de octubre. Hemos recibido 2 relevantes quejas por su comportamiento. Recordatorio: los espías rusos apoyamos a los independentistas catalanes. Fdo: Coronel Hóskov".

Parece que Antoni tiene problemas en su nueva etapa como agente secreto.

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