Tribuna

Salvador Gutiérrez Solís

@gutisolis

Palomo

Palomo Palomo

Palomo

No me cabe duda de que sin personas rupturistas, que son capaces de ofrecer un nuevo vocabulario, un nuevo discurso, que por supuesto nos es imposible comprender o asimilar, ya que está en clave de futuro y nosotros mal sobrevivimos al presente, este mundo nuestro seguiría dormitando en las cavernas y apenas habríamos evolucionado. A esas personas que nunca entenderemos, que incluso rechazaremos, de las que nos mofaremos y desconfiaremos hasta la desconfianza más absoluta, jamás les podremos agradecer lo suficiente que colocaran los peldaños de hoy y que hoy coloquen los peldaños de la escalera que nos ha de conducir al mañana. El que no los entendamos es la evidencia más concreta y evidente de nuestra ceguera, proyectan una luz a la que no estamos acostumbrados; la desconocemos. Visionarios, adelantados, genios, en fin, son muchas las palabras a las que podemos acudir para definir a estas personas que han tenido la fuerza, la habilidad y el talento para agarrar las páginas de nuestra historia y hacerlas pasar una a una, capítulo a capítulo, y aquí seguimos, sin llegar al punto final, que esperemos sea todavía muy lejano, a pesar de Trump, Putin y demás fauna, empeñados en lo contrario. Por eso comparto esa teoría que dice aquello de que los genios, de cualquier ámbito, son los únicos que se equivocan, ya que nosotros estamos instalados en la mediocridad, en la mitad de la mitad, y nunca alcanzamos la cima, como la alcanzan ellos. Y por eso, cuando se equivocan, porque también se equivocan, sus equivocaciones son más visibles, más gruesas. Pero a pesar de eso, son los herederos de las cimas, y desde ellas, en lo más alto, nos señalan el camino a seguir.

Por todo lo anteriormente expuesto me declaro fan total de Palomo Spain. Y si ahora tuviera 20 años, que no son ni serán como los veinte años que disfruté, no descartaría enfundarme alguno de sus modelos. Y no me mire con esa cara, que estoy hablando completamente en serio. Me habría encantado hacerlo porque eso habría supuesto que a mis veinte años hubiera disfrutado de la libertad, mucho más allá de la sexual, que exhibe Alejandro Gómez Palomo, más conocido como Palomo Spain. Hablamos de libertad en el más amplio sentido de la palabra. Porque la obra de Palomo Spain se arma y desarrolla sobre un sentimiento que debe ser el principal argumento de cualquier creador que se precie: la libertad -plena y absoluta-. Entendida como universalidad, como espacios sin fronteras, sin condicionantes de ningún tipo, sin género ni calificación. Sin pensar en el qué dirán, en esto quién se lo pondrá, pura creatividad. Libertad para cubrir a sus modelos con los vestidos y trajes que diseña, tal y como pudimos ver en su fastuoso y deslumbrante desfile en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, denominado Wunderskammer, incluido dentro de la Semana de la Moda de Madrid. Una vez más, Palomo no dejó a nadie indiferente, y cada nuevo diseño era recibido y comentado desde la admiración, la conmoción, la emoción y la incomprensión. Porque por si algo se distingue Palomo es porque no es neutro. Afortunadamente, que ya tenemos demasiada neutralidad, corrección e hipocresía almacenada en la alacena.

Me deslumbra y emociona ese atrevimiento, ese derroche de creatividad y de talento que Palomo exhibe en cada nueva propuesta o en cada frase. Admiro su naturalidad, su absoluta libertad, insisto. Naturalidad para hablar de sus orígenes, en Posadas, cuando utilizaba los retales de las cortinas que cosía su abuela para vestir a sus barbies, o de sus encuentros en el establecimiento familiar. No me cabe duda de que parte de esa naturalidad/libertad Palomo se la debe a su familia, que nunca ha supuesto un freno o un lastre para su desarrollo creativo o personal. Una prueba más de la importancia de la educación, de la enorme huella que nos deja en la infancia y que nos marca, para bien o para mal, el resto de nuestras vidas. Desde esa atalaya suya, tan particular, tan diferente, tan fresca, Palomo está haciendo mucho más de lo que él mismo podría imaginar por el colectivo LGTBi, introduciendo en nuestras vidas esa normalidad que durante tantos años ha formado parte de la oscuridad o del tabú. Espero que siga siendo como es, puro, sin condicionantes, excesivo y expresivo, creativo, genial, y que nos siga adelantando el futuro.

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