Tribuna

Demetrio Fernández

Obispo de la Diócesis de Córdoba

Navidad es cercanía de Dios para todos

Navidad es cercanía de Dios para todos Navidad es cercanía de Dios para todos

Navidad es cercanía de Dios para todos

Llega Navidad y es fiesta de alegría para todos. Llega Navidad y volvemos a encontrarnos con la familia, con los amigos, con todos. A pesar de las limitaciones, en las que todavía nos tiene retenidos la pandemia, la Navidad es ocasión de abrazarnos, besarnos, reunirnos, comunicarnos presencialmente.

La razón de nuestra alegría es un acontecimiento histórico: ha nacido el Hijo de Dios, y en él Dios se ha acercado a los hombres, porque se ha hecho hombre, se ha hecho niño. No podíamos imaginar que Dios se acercara tanto a nosotros hasta hacerse uno de los nuestros. Nos acercamos con actitud de adoración, porque al mirar a este Niño, estamos delante de Dios que se ha hecho carne, que se ha hecho hombre, que se ha hecho niño indefenso y totalmente dependiente de los demás.

Él es Dios y su madre es virgen. María recibió el anuncio del ángel, que iba a concebir un hijo por obra del Espíritu Santo sin concurso de varón. Y ella aceptó el plan de Dios con un sí mayúsculo, que repara todos nuestros noes. La suya es una virginidad fecunda, llena de vida. Junto a ella, José acogió a su esposa y al niño que venía en su seno, y cumplió con creces su papel de esposo y de padre.

Y llegaron a Belén, donde no encontraron posada y tuvieron que refugiarse en una cueva de pastores, en un establo de animales. Allí no había nada de nada, hasta allí llegaron como consecuencia del desprecio y del descarte de los demás. Este hijo ha conocido desde el comienzo esa situación de desamparo y marginación. Pero en aquella noche hubo mucho amor. Un amor que suplió todas las demás carencias. Nadie ha nacido en el mundo rodeado de tanto amor por parte de María, por parte de José, por parte de los pobres pastores que fueron a adorarlo, por parte de los Magos que vinieron desde Oriente para ofrecerle sus regalos.

Esto es lo que celebramos en esta noche santa, el desbordamiento de un amor ante el desprecio de los hombres. Jesucristo ha venido a eso, a cambiar el rumbo de la historia y a transformar el corazón de todo el que quiera acercarse a él.

Este Niño viene en son de paz, no tengamos miedo. Él viene a manifestarnos un amor nuevo, que le llevará a dar la vida por nosotros hasta la Cruz. Abramos nuestro corazón a su presencia y él nos llenará con su paz. Si hay algo torcido en nuestro corazón, presentémoslo. Él sabe curarlo. Si hay algo que nos impida amar y perdonar, nos acercamos a él para que nos transmita esa capacidad que supera nuestras limitaciones humanas, la capacidad de amar como él nos ama.

En el mundo sigue habiendo marginación y descarte, sigue habiendo desprecio e injusticia. Por eso, necesitamos que llegue Navidad, para que aprendamos a suplir con amor todo el desamor que genera el egoísmo humano. Dejándonos amar por este Niño, nuestro corazón se ablandará y aprenderá a amar. Y saldremos al encuentro de nuestros hermanos que sufren o por las carencias de la vida o por las injusticias de los demás. No busquemos sólo la felicidad personal o la de los nuestros en nuestro entorno. En Navidad nuestro corazón se hace universal, deseando que a todos llegue el anuncio de esta alegría que llenó de gozo el corazón de los pastores y que a todos llegue la paz que los ángeles anunciaron en la nochebuena.

Este Niño viene a hacer un mundo nuevo, y pide colaboradores. Es Navidad cuando somos capaces de difundir ese amor hasta lograr una civilización del amor donde todos somos hermanos.

Que a nadie le moleste que llegue la Navidad, que nadie excluya a los cristianos que hoy celebran el gozo del nacimiento de Jesús. En una sociedad como la nuestra, que quiere ser inclusiva, no es momento de excluir a nadie, tampoco a los cristianos que celebran con gozo esta nochebuena y los días de Navidad. La religión cristiana no aliena, no nos evade de tantas situaciones humanas que necesitan renovación. La religión cristiana es la religión del amor que compromete a hacer un mundo más justo, más solidario y más fraterno. A eso ha venido Jesús, eso es lo que nos ha enseñado, ha muerto para hacernos capaces de ello. Él ha inaugurado con su resurrección una vida nueva, que no es una utopía, sino una realidad alcanzable con la ayuda de su gracia para todos. Lo neutro no existe, excluir la Navidad es excluir el cristianismo, sería ignorar las raíces de nuestra cultura. Excluir la Navidad sería un delito de lesa humanidad.

Navidad es algo nuevo. Navidad es alegría. Navidad es Dios que se acerca a cada uno de nosotros. Navidad es ocasión propicia para encontrarse con Dios, que se ha acercado tanto a nosotros. Navidad es la oportunidad de hacernos solidarios con los que sufren y con los descartados, salgamos al encuentro de nuestros hermanos.

A todos os deseo, feliz Navidad.

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