Tribuna

Pablo gutiérrez-Alviz

Ave, César...

Ave, César... Ave, César...

Ave, César... / rosell

Mi amigo Antoni Putin, único espía ruso acreditado en España (con domicilio en Galapagar), sufre como cualquier ciudadano los rigores de la cuarentena por el coronavirus, y ya confunde la realidad con la fantasía. La declaración del estado de alarma le sorprendió en la capital de España con su colaboradora la pitonisa Remedios de los Dolores Magín (colocada en la Moncloa gracias al enchufe del ministro Ábalos) y, claro, tuvo que quedarse confinado en casa de esta señora. Ambos han dedicado sus largos ratos de ocio a la lectura de la Historia de Roma y también a la de un extravagante resumen de la literatura anglosajona que abarca desde Shakespeare hasta Sharpe pasando por Churchill (imprescindible en la actualidad).

Cuenta Putin que, a finales de febrero, cuando estaba cenando en un restaurante chino de Madrid observó que entraban Zp, Pedro Sánchez, la vicepresidenta Carmen Calvo y la exministra de Sanidad Leyre Pajín (asesora para países pobres del Instituto de Salud Global, ISGlobal). Descubrió que Zp los invitaba porque quería saber qué era eso del Covid-19. El agente secreto, como buen profesional, en vez de saborear su chop suey se dedicó a espiar la conversación que tan egregios comensales mantenían en el reservado llamado La gran muralla. Al parecer, la Pajín recordó emocionada el encuentro físico de Zp con Obama: un acto histórico de "interés planetario". A los postres, Sánchez dijo al expresidente: "Tranquilo José Luis, lo tengo todo controlado". Desgraciadamente, esta mesa fue atendida por un camarero procedente de Wuhan (foco inicial del maldito virus), llamado Zung Bao, quien presentaba claros síntomas de la enfermedad. El resto del relato sitúa a la vicepresidenta Calvo en la cabecera de la marcha feminista del 8-M de la que pudieron salir contagiadas muchas compañeras, como las ministras Carolina Darías e Irene Montero, e incluso Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno.

Por su parte, Reme, miembro del comité científico contra la epidemia, ha comprobado, entre otras cosas, que el ministro Illa no se entera de nada y se confunde comprando mascarillas defectuosas y test poco fiables, y que Simón, sumiso, sigue los dictados del Gobierno. Lo más curioso: el doctor Trilla (también asesor de ISGlogal) se queja de que no le echan cuenta; olvida que hace dos meses afirmaba que esto sería una gripe adicional que todos los años nos tocaría "las narices desde diciembre hasta marzo". Con tantos incompetentes alrededor, Pedro Sánchez solo se fía de Reme. Conviene recordar que el Presidente ya no consulta al pulpo Peter (nieto del octópodo Paul que vaticinó la victoria de España en el Mundial de fútbol de Sudáfrica) porque murió en extrañas circunstancias. La vidente harta de echar las cartas del tarot prefiere ahora predecir el futuro tirando los dados, lo que complace especialmente a Sánchez que se reconoce a sí mismo como un hombre aleatorio. Con la particularidad de que el Presidente ha optado por obedecer lo que salga en el dado con la famosa máxima de Julio César: Alea jacta est (la suerte está echada). Y así, establece: 1, 2 y 3, prórroga del estado de alarma; 4, 5 y 6, normalidad. Como sale 1, otra tirada para concretar sus efectos secundarios: 1, mascarillas obligatorias; 2, test preventivos para todos; 3, paseo diario de niños menores de 12 años durante una hora a farmacias, bancos y supermercados, acompañados por un adulto; 4, como el 3, pero para menores de 14 años; 5, igual que 4, limitado el garbeo a espacios abiertos; 6, fin de la cuarentena para la isla de la Gomera.

Pedro Sánchez/ Julio César, como Rhinehart, proclamaría: "Con mi determinación y mis dados, soy Dios…"

Antoni ha enviado a Moscú el siguiente correo del que me remite copia:

"Estimado coronel Nilokonozco:

Informe de marzo: El día 8 hubo en Madrid una manifestación autorizada con más de 100.000 asistentes y que pudo ser el epicentro de la propagación del Covid-19.

Tanto Julio César (en su época) como el gobierno español fueron advertidos por un vidente y por la OMS, respectivamente, de que se cuidaran de los idus de marzo. Los expertos locales (el comité científico, con o sin la Pajín) no han cumplido su misión. La consecuencia: muchísimos enfermos y gran cantidad de fallecidos, en especial entre la tercera edad. La fatal gestión de la epidemia ha dejado a numerosos muertos sin unas dignas exequias. Además, la necesaria y más que prorrogada cuarentena del personal traerá mucha pobreza.

Esta pandemia no puede quedar en manos del azar, no se cura con la vacuna de los dados.

A sus órdenes. A. Putin".

Espero que el próximo informe sea menos funesto. Salud para todos.

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