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Tribuna

Pablo Urbano

Cofundador de Auara

Agua para salvar el mundo

El agua, o la falta de ella, puede ser considerada un arma, ya que causa la muerte de hasta 3,5 millones de personas al año

Agua para salvar el mundo Agua para salvar el mundo

Agua para salvar el mundo / rosell

La mayoría de nosotros pensamos en el agua como un bien necesario, pero común. No tenemos más que abrir un grifo para disfrutar de ella, fría o caliente, y beber, lavarnos, asear nuestro hogar o regar nuestras plantas decorativas. Pero esta cotidianeidad no es tan sencilla para nada menos que el 40% de la población mundial, que sufre de un modo u otro la escasez de agua. En esos casos, el agua, o la falta de ella, puede ser considerada un arma, ya que causa la muerte de hasta 3,5 millones de personas al año, según datos del World Water Council.

Puede parecer una idea muy impactante, pero en algunas zonas del mundo (Camboya, Kenia o Etiopía, entre muchas otras), la mayor pobreza es la falta de agua. No tener tan siquiera agua limpia que beber. Porque además, ésta impide cultivar, con lo que la alimentación es mala y escasa; impide mantener ciertos niveles de higiene y, por tanto, las enfermedades como el cólera o el tifus, o incluso otras más comunes, hacen estragos entre los más débiles.

La falta de agua impide incluso estudiar o trabajar, ya que muchas personas (especialmente mujeres y niñas) han de caminar decenas de kilómetros cada día para llevar a sus familias y comunidades un agua que en muchas ocasiones ni siquiera cumpliría nuestros estándares de calidad occidentales -hasta 40.000 millones de horas al año dedicadas esta tarea-, prácticamente impidiéndoles realizar ninguna otra actividad.

Y no olvidemos tampoco que la lucha por este líquido fundamental para la vida causa, literalmente, sangrientas guerras, esta vez sí con armas de fuego y muertes violentas: según The World's Water, desde mediados del siglo pasado se han producido cerca de 250 conflictos bélicos relacionados de algún modo con el agua.

Este 2019 Naciones Unidas ha elegido como lema para el Día Mundial del Agua, que se celebra hoy, la frase "Leaving no one behind, No dejar a nadie atrás". Y es que la incidencia del problema es aún más grave en grupos ya de por sí desfavorecidos, como los niños, las mujeres o los enfermos, que en situaciones de escasez se ven aún más aislados y relegados puesto que no pueden gestionar su propio suministro de agua o acceder a saneamientos básicos, empeorando sus circunstancias e incluso privándoles de un futuro inmediato. Según el World Water Council cada día mueren 4.500 niños por falta de acceso al agua limpia.

Esta campaña del Día Mundial del Agua busca llamar la atención de la comunidad internacional y concienciar sobre este problema no sólo a gobiernos y organismos públicos o sociales, sino también empresas de cualquier sector o ciudadanos de a pie. Porque de todos ellos se necesita un compromiso firme para llevar a cabo cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, en este caso el objetivo número seis: "Asegurar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y los saneamientos para todos".

Se han dado muchos pasos, pero, según estima la ONU, aún en 90 países el progreso está siendo demasiado lento, lo que significa que sus habitantes no alcanzarán la cobertura universal que se desearía para 2030.

El tiempo apremia, y por ello la ONU ha puesto en marcha además el Decenio Internacional para la Acción Agua para el Desarrollo Sostenible 2018-2028, cuyo objetivo es incidir aún más en el desarrollo sostenible y la gestión integral y coherente de los recursos hídricos. La cooperación y las alianzas a todos los niveles son la clave de su éxito, así como el compromiso de la comunidad internacional.

Desde Auara, como muchas otras organizaciones sociales independientes que realizan una magnífica labor sobre el terreno, ponemos nuestro granito de arena con proyectos para llevar agua potable y saneamiento -pozos, depósitos, letrinas- a comunidades que carecen de ella. Hasta ahora hemos logrado llevar más de 13 millones de litros de agua a países en vías de desarrollo a través de este tipo de acciones. Pero no son suficientes. Queda mucho trabajo por hacer y muchas conciencias por remover para evitar que la base de la vida, el agua, siga siendo un arma mortal. Estamos convencidos de que entre todos podemos ayudar a desactivarla con colaboración, ayuda y concienciación.

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