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El pacto, las bases y la falta de liderazgos

Consultar continuamente a las bases para tomar decisiones de calado socava el principio de representación

El temprano y sorprendente anuncio del pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para formar el llamado "Gobierno de progreso" hizo pensar a muchos que la gobernabilidad de España ya estaba prácticamente asegurada. Pero lo cierto es que el hecho de que el PSOE pacte con un partido claramente alineado con las tesis de la izquierda populista internacional le ha cerrado las puertas para llegar a acuerdos con PP y Ciudadanos, que sería la única coalición capaz de garantizar un Ejecutivo moderado con el que encarar los graves problemas que tiene en la actualidad España, que no se limitan en exclusividad al conflicto catalán. Cuestiones como la cada vez más evidente desaceleración de la economía, el envejecimiento de la población, la necesidad imperiosa de garantizar el sistema de pensiones, la siempre retrasada reforma del sistema educativo y un largo etcétera siguen esperando soluciones mientras la clase política, pese a tener sometido al país a un bucle electoral, es incapaz de dar la mínima estabilidad a nuestra vida política e institucional. Sánchez se abrazó al pacto con Iglesias como la mejor manera de permanecer en La Moncloa, pero el tiempo le está demostrando que esto no va a ser tan fácil. Uno de los puntos más difíciles de vender a la opinión pública es necesitar de algún tipo de apoyo de Esquerra Republicana, un partido que, aunque muchos aseguran que quiere normalizar su situación política y volver a la senda de la legalidad, la realidad es que sigue echado al monte, desafiando los principios más elementales de una sociedad democrática. ERC (al igual que PSOE y Podemos) acaba de anunciar un referéndum para consultar a sus bases si apoya el hipotético Gobierno PSOE-UP, siempre que éste abra una mesa de negociación sobre Cataluña. El estado de excitación en el que sigue instalado el independentismo hace pensar que hay muchas posibilidades de que gane el no, más viendo el estilo enrevesado con el que se ha redactado la pregunta. Hace ya tiempo que se han convertido en habituales las consultas de los líderes a las bases sobre sus decisiones más importantes (algunos partidos lo contemplan en sus estatutos), lo cual puede ser interpretado como una ampliación de la democracia y del empoderamiento de los ciudadanos, pero también como una muestra de la falta de liderazgos auténticos que vive Occidente. Los españoles ya votaron el 10 de noviembre y, se quiera o no, consultar continuamente a las bases socava el principio de representación, uno de los pilares de cualquier democracia parlamentaria. Quizás es eso lo que pretenden algunos.

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