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El empleo en Andalucía da síntomas de fatiga

Con este ritmo de creación de empleo, la comunidad necesitaría doce años seguidos para conseguir eliminar esta lacra totalmente

Andalucía ha salvado el mes de julio, al menos en las estadísticas. El paro se redujo en ese periodo en 5.100 personas, un número superior a la media nacional, pero el dato es peor al que se registró en las mismas fechas del año pasado y está muy lejos de los 23.000 desempleados menos que se computaron en 2016. La buena noticia es que la recuperación del mercado laboral continúa y es el quinto mes continuado con descenso, como han destacado los responsables del Gobierno andaluz. También que se trata del mejor dato conocido desde 2009. Pero por esa misma razón, no se debe ocultar la evidencia de que asistimos a una paulatina ralentización. Desde luego, ésta es más notable en España, donde el recorte fue el peor de los últimos once años. Pero es que en la región todavía quedan 752.000 andaluces que carecen de un puesto laboral, una cuarta parte del número de parados en todo el país. Un problema que se agudiza con las mujeres porque suman el 60% de esa cifra global. Si se pudiera mantener este ritmo mensual de generación de ocupados, la comunidad autónoma necesitaría 12 años seguidos para conseguir eliminar totalmente esa lacra. Y esta hipótesis resulta una quimera plantearla con un escenario económico nacional, europeo y mundial tan inestable como se adivina en el horizonte. La cifra positiva en julio se debió, sobre todo, al tirón de las dos provincias costeras con mayor pujanza en el sector turístico durante esta época veraniega, como son las de Cádiz y Málaga. Más allá, sólo Granada y Jaén ayudaron a completar ese cómputo favorable. Es decir, Almería, Córdoba, Huelva y Sevilla registraron alzas negativas, según los datos facilitados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. La afiliación, por contra, se comportó en Andalucía de forma negativa. Los trabajos temporales, que en determinadas épocas agrícolas se necesitan como consecuencia de la recogida de las cosechas, pasaron factura. Por sectores, julio fue malo para la agricultura, para la educación, para la construcción e incluso para los autónomos. Y bueno para la hostelería y la sanidad, ésta última gracias a las necesarias contrataciones que realiza la Administración para suplir en los centros las bajas del personal por las vacaciones. El verano seguro que ofrecerá buenas noticias en agosto. Pero septiembre se halla a la vuelta de la esquina. El paro es el principal problema de Andalucía y es absurdo no reconocer que estamos ante un problema crónico con unas causas estructurales que hay que combatir.

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