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El Parque Nacional de Doñana cumple cincuenta años

Si el Gobierno andaluz quiere hacer creíble su compromiso con Doñana debe combatir con firmeza las amenazas que sufre este espacio

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, aprovechó ayer el cincuenta aniversario de la declaración del Coto de Doñana como Parque Nacional para escenificar su giro verde, que, a la vista está, será uno de los ejes de la actual legislatura. Moreno, consciente de la cada vez mayor sensibilidad ecológica de los ciudadanos, se comprometió, tras la reunión del Consejo de Gobierno celebrado ayer en el Acebrón, a dos medidas significativas: la inclusión de los parques nacionales andaluces en la hipotética reforma del Estatuto de Autonomía de nuestra comunidad, lo que supondría un mayor amparo legal de los mismos (si esto es posible); y la priorización de la protección de este espacio natural en el caso de que finalmente se construyese una autovía entre Cádiz y Huelva, un proyecto que aparece y desaparece del debate político andaluz cada cierto tiempo pero que, hoy por hoy, sigue siendo una quimera.

Es evidente que estamos ante dos compromisos que le salen prácticamente gratis al Gobierno andaluz, pero eso no significa que no se deba apreciar la intención del presidente Moreno de dejar claro que durante esta legislatura no asistiremos a un empeoramiento del estatus de Doñana, una de las grandes reservas naturales de Europa que debe seguir siendo considerada por las administraciones y la ciudadanía como un gran activo de la marca Andalucía. Doñana es una de las principales joyas naturales de la península Ibérica y Europa, y como tal hay que preservarla y traspasarla a las futuras generaciones. Si el ya lejano 16 de octubre de 1969 el Gobierno de Franco aprobó la protección de 35.000 hectáreas del Coto de Doñana, hoy podemos decir con orgullo que, gracias al esfuerzo de todos, la superficie preservada asciende a 255.000 hectáreas. Un auténtico éxito colectivo que no debe ser olvidado.

Sin embargo, no todo son razones para el optimismo. En los últimos tiempos hemos asistido a una preocupante degradación de Doñana debido a prácticas agrícolas ilegales y al aumento excesivo de la actividad turística en sus alrededores, lo cual está suponiendo una sobreexplotación de los acuíferos del parque. Si el Gobierno de la Junta quiere hacer creíble su compromiso con Doñana debe, ante todo, combatir con firmeza e inteligencia estas amenazas. Está bien hacer gestos simbólicos, pero ante todo se requieren hechos reales.

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