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Calma y cautela ante el coronavirus

No nos podemos permitir, otra vez, las acusaciones mutuas entre administraciones en caso de que haya un brote de coronavirus

El Comité de Seguimiento del Coronavirus se reunió ayer en la sede del Ministerio de Sanidad y su director, Fernando Simón, llamó a la calma, aunque no ocultó la preocupación por el brote de Italia, un país con el que España tiene contactos múltiples. En el país transalpino se han comenzado a tomar medidas drásticas a través de un decreto del Gobierno por el que se sancionará a aquellos que incumplan el aislamiento de los pueblos afectados por el coronavirus, se han suspendido las clases en Lombardía, Véneto y el Piamonte, así como la celebración de los últimos días del Carnaval de Venecia, la programación en la Scala de Milán y todos los eventos deportivos. Las autoridades italianas están sorprendidas por la rapidez y brusquedad con las que el virus ha entrado en Italia. Por lo que se refiere a España, hay que subrayar que en estos momentos la buena comunicación es tan valiosa como la vigilancia. Tanto el Ministerio de Sanidad como la Consejería de Salud tienen páginas digitales abiertas a los ciudadanos y a los profesionales, y es conveniente que estos canales estén nutridos de consejos, así como de información sobre los posibles casos. España ha nombrado a un portavoz de la crisis, que es Fernando Simón, el mismo que ya actuó en el caso de la epidemia de ébola en África. La población debe saber que, por lo que se conoce hasta ahora, estamos ante un virus de muy fácil propagación y que tiene una mortalidad, medida en China de un 3%, muy concentrada en personas mayores y con patologías previas. Uno de los asuntos que más preocupa a las autoridades es el tiempo de incubación del virus -se creía que eran 14 días, pero pueden ser hasta 10 más- y la transmisión por parte de portadores sin síntomas. Si en España se produjera una situación similar a la italiana, el Gobierno y las comunidades autónomas deben estar coordinadas a la perfección, no nos podemos permitir las tradicionales disputas entre administraciones; la población tiene que atender a las recomendaciones dictadas por el Comité de Seguimiento y las autoridades sanitarias, en especial las de las autonomías, que han de contar con planes de contingencia de atención en centros de salud y hospitales. Es en situaciones como éstas en las que un país y su sistema sanitario dan su verdadera cara. En el verano pasado, un brote de listeriosis en Andalucía, que en principio contaba con unas tasas de mortalidad tres veces más altas, pudo aminorarse debido a la buena respuesta que dio el sistema sanitario público andaluz.

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