Tomates y calabazas

Lourdes Chaparro

lchaparro@eldiadecordoba.com

De visitas y mascarillas

Todos estamos haciendo esfuerzos y las cofradías las primeras, pero creo que deberíamos ser más cautos

Desconozco si será porque con esto de la pandemia evito y huyo de cualquier grupo de personas en la calle que supere el número de cuatro, pero al bajar el pasado Domingo de Ramos por San Pablo para llegar hasta San Lorenzo, por razones meramente profesionales, sentí una sensación de extrañeza e incomprensión al ver que eran centenares de personas las que vestidas de primer día de la Semana Santa estaban decididas a quemar la calle y visitar, en la medida de lo posible, cuantas más iglesias mejor. Ya digo, fue una sensación de ¿en serio está pasando esto? Con casi un millar de muertos a nuestras espaldas en Córdoba y al borde de alcanzar la cuarta ola, ¿era aquello normal, ver tanta gente junta? Pues debió serlo, porque desde el Ayuntamiento se afanaron en asegurar que el 99% de los cordobeses había cumplido con las normas de "forma ejemplar y ordenada". Y claro, ante esa respuesta, de qué me vale alertarme si todo se está cumpliendo a rajatabla o eso es lo que intentaban mostrar.

Pero me extrañó aun más escuchar a una pequeña niña preguntarle a sus padres en la puerta de San Andrés: "¿Y ahora dónde vamos?", como si fuese un Domingo de Ramos sin pandemia, con una ruta cofrade marcada en las guías de papel y que no pasara nada.

Todos estamos haciendo esfuerzos y las cofradías y hermandades las primeras, pero también deberíamos ser un poco más precavidos y cautos. Las cosas como son, y más cuando desde Moncloa ahora siguen sin tener claro eso del uso de la mascarillas en espacios abiertos. No sé si será por insumisión de unos -que ya se han negado a llevar la mascarilla en la playa- o por la realidad de otros -el caso de un agricultor o un pastor en mitad del campo solo-, pero hay muchas, demasiadas ya contraindicaciones en esto de la gestión del coronavirus.

Puede que todo sea una cortina de humo para no hablar, ni tampoco admitir el retraso de la vacunación frente al covid-19, que vaya tela, o de por qué un alemán puede venir a Mallorca esta Semana Santa, pero yo no puedo ir a ver a mis padres a Don Benito, pero eso de cambiar de un día para otro las reglas del juego pues, realmente, como que no está bien del todo. Si hay que llevarla, pues se lleva, ya estemos en la cima del Everest o en Matalascañas sin nadie alrededor, que todos ya hemos aprendido un poco del SARS-CoV-2 después de tantos meses.

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