Continúa, a cámara lenta, el golpe de la burguesía más racista de Europa, la de los bebedores de cava de Pedralbes, herederos de esclavistas, esos Xifré, Vidal Quadras, Goytisolo, Samà, Biada, tan bien vistos y afamados, con sus estatuas de prohombres en sus pueblos, esos pueblos, como Tarragona, en cuya prensa diaria se publicó el último anuncio de venta de esclavos en 1827, justo a tiempo de darle el relevo a los charnegos de cuyos descendientes se nutre el gregario nacionalismo que ahora manejan y explotan a su antojo, del mismo modo que los biznietos de los esclavistas sureños pastorean a los rednecks de los pantanos.

Igual que en el viejo Sur confederado, no hay empresa familiar de mediana a grande en Cataluña que no haya participado de un modo u otro en el comercio de esclavos, bien como mongos, bien como armadores de barcos negreros, bien como hacendados consumidores finales. Pero claro, esto no se lo contarán en clase de Historia, ni siquiera en los libros: hay que ratonear por las bibliotecas, y si se quiere llegar a fuentes directas, a través de los archivos, que es donde aparecen las perlas y los mecanismos: en un informe inglés de Melville y Hook sobre la represión del tráfico de esclavos, los catalanes aparecen como españoles; lo poco que se ha publicado en castellano y catalán sobre el asunto pone el foco en los mallorquines, aunque el capital y el beneficio sea mayoritariamente barcelonés; y cuando la Junta de Comercio de Cataluña pugna contra las leyes abolicionistas inglesas se envuelve en la sangre española como se ve en el Archivo del Reino de Mallorca: Junta de Comercio, Expedientes, Caja 44 nº451: "Este es uno de aquellos incidentes, que es muy difícil tratarlo con templanza: sería preciso no tener una gota de sangre española en las venas para no sentir cierto corage é indignación al ver hasta que punto se quiere envilecer y ultrajar la independencia nacional".

Lo que se dice, lo que se hace y lo que se dice que se debe hacer. Los de la revolución de las sonrisas, ahora a por un niño y su familia. Hay un éxodo, un exilio que cada día es más acusado; quizás por eso les han puesto en exclusiva los AVES baratos. La pela.

Vaya un cante cubano: "En el fondo de un barranco / canta un negro con afán: / ay, quién pudiera ser blanco / aunque fuera catalán". Y la réplica: "Un andaluz que lo oyó / respondió con mucho tino / que antes que ser catalán / más vale ser negro fino". Vinga, tots a somriure, companys.

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