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En el tejado

F.J. Cantador

fcantador@eldiadecordoba.com

Lo regular de ser zorruno

Lo regular de ser zorruno, si se pregunta a quien demoniza lo que hicieron en tierras americanas los llamados conquistadores, es que se es del mismo pueblo que el único cordobés que, valga la redundancia, conquistó más de un territorio en lo que se llamó las Indias. Todo ello en un contexto en el que de un tiempo a este parte se pide a España que condene la conquista de América y pida perdón por lo que consideran -presidente de algún que otro país incluido- arrebatarle sus tierras legítimas a los pueblos que allí vivían, amén de las matanzas que para ello se llevaron a cabo. No obstante, todo el que demoniza aquello debe contextualizar los hechos y verlos desde el punto de vista de la época en la que vivió sus aventuras el zorruno -término con el que se conoce a los habitantes de Belalcázar, municipio de la comarca de Los Pedroches-.

Cuentan los historiadores que El Dorado cautivó su ambición -como la de otros muchos- desde que unos indios embelesaron su mente detallándole que se trataba de una especie de paraíso donde los caminos estaban pavimentados con oro, un metal tan común en el lugar que parecía despreciarse, y donde los diamantes tenían el mismo valor para los nativos que cualquier piedra tirada en uno de esos caminos. Sebastián Moyano no es tan conocido como Hernán Cortés o Francisco Pizarro pero, como ellos, jugó un papel relevante en esa conquista del entonces llamado Nuevo Mundo, fundando además una veintena de ciudades entre las que destacan las ecuatorianas Quito y Guayaquil o las colombianas Cali y Popayán.

Bautizado con ese apellido en 1490, lo cambió por el de la localidad que le vio nacer, Belalcázar [o Benalcázar, como también se conocía al municipio]. "La historia lo define como un hombre intrépido, aguerrido, fiero en el combate y que también buscaba la paz; no obstante, cuando tuvo que aplicar humanidad a sus actos también la aplicó", ha detallado Joaquín Chamero, autor local afincado en Madrid y que ha escrito De Los Pedroches a Indias, entre otras muchas obras. La memoria del conquistador se mantiene viva gracias a figuras pétreas repartidas por el mundo. Su pueblo natal le tiene dedicado un busto en una pequeña plaza ubicada a un costado de la iglesia parroquial de Santiago el Mayor, sita en una calle que también lleva su nombre. Buena parte de culpa de que el Belalcázar de piedra esté representado en Belalcázar municipio la tiene el propio Joaquín. Es cierto que pudo ser sanguinario con los indios, pero también lo fue con algunos españoles; en su defensa se puede destacar que las mujeres que tuvo y que le dieron hijos fueron indias. Tras innumerables aventuras conquistó las tierras ecuatorianas y colombianas. Sea como sea, no hay nada regular en ser zorruno por ser paisano del poco conocido conquistador; todo es bueno en serlo.

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