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La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

¿Y si no puede haber Gobierno?

No es que no quiera, es que Sánchez no puede darle a Junqueras ni la amnistía ni la autodeterminación

Creo que un Gobierno PSOE-Podemos podría funcionar a duras penas, en equilibrio inestable y no para toda la legislatura, gracias a la docilidad de un Pablo Iglesias que ya ha avisado a las bases podemitas de que "tendremos que ceder en muchas cosas". Podría funcionar... si entre los dos partidos tuviesen mayoría absoluta en el Congreso, aunque fuera con la aportación, cobrada a precio de oro, de los grupitos de la España centrífuga y particularista.

El problema es que no existe esa mayoría porque los dos partidos interesados perdieron votos y escaños el domingo pasado. También los perdió ERC, pero conservó los suficientes para disponer de la única llave que puede abrir La Moncloa a Pedro y Pablo. La abstención de los independentistas-sector-ERC es imprescindible para investir a Pedro Sánchez en segundo votación. Lo cual produce una paradoja absolutamente perversa: la gobernación de España depende de un individuo -Oriol Junqueras- que está en la cárcel por liderar una sedición para acabar con España. ¿No es maravilloso?

Sánchez ha abierto la negociación con Junqueras y sus delegados. Como es el más necesitado, se ha puesto blandito: ha aparcado su anuncio del debate en TV de llevar al Código Penal el delito de referéndum ilegal, un compromiso más que se evapora al rato, y ya no habla del conflicto de Cataluña como un problema de convivencia entre catalanes, sino como un conflicto político y un conflicto territorial (¡con lo decisivas que son las palabras para dominar el relato!). Por el contrario, ERC ordena a los alborotadores que no aflojen en calles, carreteras y fronteras. A más follón, mayor tajada.

Y a pesar de todo, veo difícil que Sánchez pueda satisfacer a Junqueras. No digo que no quiera y no vaya a hacer todo lo que esté en su mano, desde crear una mesa de partidos sobre el conflicto fuera del Congreso y del Parlament a prontas mejoras en el ámbito penitenciario para los insurrectos, incluso el indulto. Pero es que lo fundamental no puede legalmente concederlo. Por muy frívolo y ambicioso que sea, que lo es, Pedro no tiene capacidad de dictar una amnistía para los sediciosos presos y exiliados ni puede organizar un referéndum de autodeterminación de Cataluña. Lo único que puede prometerles es reformar la Constitución para incluir el derecho de autodeterminación. Pero esa reforma no depende de su voluntad: no hay mayoría para cambiarla. Y ERC no se conforma con eso: salvaría a Torra.

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