Mensaje en la botella

La política que necesita Córdoba

Vaya inicio de año que estamos teniendo, con un temporal de frío y nieve brutal, los datos del covid disparados de nuevo y la toma del Capitolio en Estados Unidos tras las arengas de Donald Trump a sus más adeptos radicales. Aunque nos queda un poco lejos de Córdoba, lo de la ocupación de las cámaras legislativas estadounidenses se ha convertido en un suceso de dimensión mundial, si bien en España somos tan cafres que hemos manipulado ese episodio para elevar un poco más el rifirrafe político, con acusaciones entre los dos bloques ideológicos que evidencian de nuevo la mediocridad de nuestros dirigentes.

Mirando a esta Córdoba nuestra, lo que más me avergonzó ese día fue ver cómo nuestros cargos públicos entraron al trapo y se volvieron locos -otra vez- en las redes sociales acusando al contrario de lo que sea y buscando similitudes entre los ocurrido en Washington y lo pasado o lo que pueda venir aquí. Todo bastante lamentable. La provincia cuenta con un puñado importante de parlamentarios, senadores, diputados, concejales, cargos institucionales y responsables orgánicos en los partidos. A muchos de ellos los conozco personalmente y sé de su inquietud por esta tierra. Dicho esto, cuando se suman como palmeros a reproducir las sandeces que vomitan sus líderes, pierden toda credibilidad y se convierten para el ciudadano en lo que realmente parecen, es decir, en un puñado de acólitos más preocupados de agradar a sus jefes que de solventar los déficits -que son muchos- que tiene Córdoba.

Mientras contemplaba atónito el descaro de todos ellos -sálvese el que pueda- se me vino a la mente una canción de mi infancia, de esas que escuchaba en familia en televisión y que interpretaba Alberto Cortez. Recitaba el cantautor argentino que "hasta cuándo seguiremos esperando / que nos dejen de joder con las doctrinas;/ corruptelas a gogó que van tirando / los valores y la fe a las letrinas. / Hasta cuándo seguiremos esperando, / hasta cuándo seguiremos dando cuerda; / ya el reloj de la esperanza está fallando / y podemos irnos todos a la m... (allí... allí)".

Porque mientras nuestros políticos se divertían jugando a ser estadistas mundiales y babeaban ante sus superiores en las redes, en este periódico -y en otros medios- contábamos que las fiestas navideñas se cerraban con 1.500 contagios más en la provincia. Pero eso, a ellos parece no inquietarle.

Lo que Córdoba necesita es otra política, personas que nos representen con firmeza en la instituciones, capaces de decirles a los dirigentes de su propio partido que no lo están haciendo todo lo bien que sería deseable, que hay que mejorar el plan de vacunación, ser contundentes en la defensa de los servicios públicos, que deben apostar por esta tierra y defender a sus vecinos.

Igual que desde esta tribuna he criticado durante semanas el comportamiento social impresentable de muchos cordobeses durante la Navidad, ahora les toca a ustedes, señoras y señores políticos, dar ejemplo, demostrar que por encima de sus intereses personales están los de Córdoba. Porque con lo que nos han mostrado y sonrojado esta semana, no se extrañen luego de que haya quienes les manden a la... (allí... allí).

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios