Hace unos días, encontré en internet una entrevista que el periodista Sergi Ramos le hizo al líder de Status Quo, el guitarrista y vocalista Francis Rossi, y que publicó en su web The Metal Circus con motivo de la actuación de estos hijos de la Gran Bretaña en el I Ciudadela Tierra Rock de Pamplona. En ella [recomendadísima, búsquenla, se titula Status Quo, la Reina de Inglaterra y un enorme excremento de caballo], Rossi dice verdades como puños respecto a cómo el hecho de tener acceso fácil a la cultura en abundancia y sin pagar le resta interés y valor a la misma. También habla, entre otras cosas, de cómo las redes sociales -donde todo el mundo tiene voz y puede ser leído y donde algunos juegan a ser periodistas, como le relata Ramos- lo han cambiado todo y a veces no de forma positiva. "La gente publica si ha ido al baño esta mañana del mismo modo que si tuvieron un hijo ayer. Hace un tiempo, un pariente tuvo un pequeño accidente y se cayó en el jardín y se rompió el brazo y lo primero que hizo fue ponerlo en su Twitter o lo que sea. Todo el mundo quiere esos pequeños momentos de fama y notoriedad. Yo no puedo hacer eso. No quiero fotos mías de ese tipo dando vueltas por ahí", responde defendiendo que no quiere hacer de su vida un Gran Hermano.

Pero Rossi va mucho más allá en su análisis de los cambios que ha experimentado la sociedad en las últimas décadas en esa entrevista con Sergi Ramos, quien sabe sacarle una argumentación que resume la imparable mutación sufrida por el mundo de la cultura. El líder de Status Quo defiende que "no es como en los años 70, cuando la música era más difícil de conseguir y eso la hacía más especial. Todo está tan disponible en la actualidad que no tiene ningún valor", puntualiza. Y lo hace con un ejemplo: "Estaba en el bus de gira hace poco y en el sistema de TV que hay tienes cientos de películas, cientos de series, cientos de todo. La idea de que algo es especial viene dada por su escasez o por la dificultad a la hora de conseguirlo. Que algo esté muy disponible hace que su valor disminuya. Todo está disponible ahora. Creo que mi generación nunca imaginó que esto iba a pasar. Cuando llegaba a casa en los 60 o los 70 y daban una película en la tele, veíamos esa película. Podía gustar, ser buena o mala o una mierda. Pero la veías. Ahora puedo ver todas las películas del mundo y eso creo que hace nuestras vidas menos especiales". Rossi está convencido de que las cosas no pintan demasiado bien para las próximas generaciones y su sensación de satisfacción en la vida. "Cuando éramos jóvenes aspirábamos a conseguir el mejor coche, la mejor casa y los mejores muebles, pero empezábamos por el coche barato y los muebles baratos, de modo que seguíamos aspirando a algo. Ahora todo el mundo tiene lo mejor de todo", sentencia. Esto que defiende Rossi lo pensamos muchos.

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