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La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

El pinchazo de Trump

El presidente de EEUU se envuelve en la bandera de 'ley y orden' con que Nixon ganó en el 68. ¿Se repetirá su final?

La noticia más esperanzadora que llega en años desde Estados Unidos es el pinchazo de Donald Trump en su primer gran mitin de reválida a la Casa Blanca. Ocurrió el sábado en Tulsa. Los republicanos querían poner fin a tres meses de impasse por la pandemia volviendo al origen de todo, con una exhibición de fuerza en el conservador estado de Oklahoma en el que arrasaron hace cuatro años. Su jefe de campaña aseguró que habían recibido más de un millón de solicitudes de entrada al pabellón y hasta habilitaron un escenario exterior para que Trump pudiera darse un baño de masas. No hizo falta. Las sillas vacías fueron las protagonistas.

No hago una lectura del tropiezo en términos políticos ni tampoco electorales; son los norteamericanos los que deberán decidir cuántos mandatos terminará escribiendo el controvertido magnate en la Wikipedia. Pero me parece una victoria de la gente, un aviso a navegantes de los más jóvenes, activistas y comprometidos, que se le haya dado este golpe de inteligencia colectiva a su soberbia. A la manipulación y mentiras con que su equipo ya ha dejado de sorprender.

Ni siquiera Twitter, que contribuyó de forma decisiva a su victoria, le sigue el juego. La batalla de las redes contra Trump empezó desde Facebook, en un intento desesperado de Zuckerberg por recuperar un mínimo de credibilidad, y ahora es la plataforma estrella de políticos y periodistas la que ha tenido la osadía de censurarle. Ha dado en la diana; con más fuerza que un editorial del NYT. Sólo así se entiende que el hombre más poderoso del planeta se haya rebajado a firmar una orden ejecutiva amenazando con clausurar la red para "defender la libertad de expresión". Porque ya no es un espacio "público neutral"; porque toma "decisiones editoriales"; porque no soporta -eso no lo dice él- que desde Twitter se aliente la marea de repulsa antirracista por la muerte de George Floyd.

Pues después de Twitter ha llegado TikTok ¡y ningún estratega lo vio! Trump habla con desprecio de la "red china" -con la misma tendenciosidad con que arremete contra el "virus de Wuhan" sobre una empresa que ya es de USA- y se envuelve en la bandera populista de la "ley y orden" con que Nixon ganó en 1968 envuelto también en una fuerte contestación social. ¿Se repetirá el final? Porque el epílogo del urdidor del Watergate lo conocemos todos: histórica dimisión tras ser apuntillado en una entrevista televisiva que su equipo subestimó.

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