2024 una odisea

Por esas fechas, en el Medio Oeste ya se enseñaba que la Tierra es plana y Donald Trump inició su tercer mandato

El 2024, Año del Dragón según el horóscopo chino, fue un año bisiesto que comenzó en lunes según el calendario gregoriano y será recordado por ser el año en que la humanidad se fue al carajo irremediablemente. Quedaron algunos estados nación como espejismo amado y armado, las megalópolis como supuesto refugio burbuja y las corporaciones globales con la manguera en la mano decidiendo quién respira qué aire, quién bebe qué agua, y quién come qué papeo. 2024 fue el último año en que la humanidad colaboró en un proyecto concreto: el último gran acuerdo de la postguerra fría se fulminó en su reentrada en la atmósfera. La ISS cruzó el cielo de Oriente como una estrella fugaz y el ISIS seguía allí. El día que la ISS cayó -desguazada previamente y repartidos sus restos- el programa Tiangong, literalmente "Palacio Celestial" fue entregado a Xi, ahora sí líder cósmico, al fin, y los únicos que desde entonces mantienen presencia humana permanente en el espacio exterior son los chinos.

Para esas fechas, en las escuelas del Medio Oeste ya se enseñaba que la Tierra es plana -por algo le decimos planeta, che nano-, y Donald Trump al inicio de su tercer mandato, este, ahora sín al fin por 15 años, desde el Soviet de Manhattan dictó que los chinos, como los malditos liberales, no son humanos y lo que había que hacer es patearles el culo y limpiar el espacio exterior de malditos ojos rasgados. Mientras tanto, el presidente Putin abría solemnemente la temporada de gobierno de verano en la Duma estival situada en el Oblast de Marbella, que como todos ustedes saben, abarca desde Lisboa hasta Valencia hacia el sur, dejando fuera las ruinas de Madrid y todo el resto del secarral que antes conformaba el núcleo de lo que se conocía como España.

En los corrillos de la posterior recepción oficial en el Palacio Presidencial de Villapadierna, la recién nombrada por Rostchild & Sons alcaldesa perpetua de la ciudad autónoma de Londres, Isabel Winsord, aprovechó para entregarle a nuestro amado presidente una memoria nano-sd con la base de datos de todos los miembros del ISIS y Al Qaeda entrenados por la CIA y el MI6 desde finales de los setenta hasta el inicio de la Guerra de Liberación del Reino Unido y la constitución de la República Democrática del Islam Británico, capital Barcelona. Al fin teníamos lo necesario para, desde la playa de Omaha, en el Krai de Normandía iniciar el embarco de tropas para la reconquista, que ahora sí, que nos traería definitivamente el mundo libre.

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