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Ojo de pez

Pablo Bujalance

pbujalance@malagahoy.es

Los matones

Rivera debería entender que España no se podrá sobreponer a la intolerancia nacionalista sin el PSOE

El quid de la cuestión lo expresó ayer de la manera más sencilla Fernando Savater en el mitin de Ciudadanos celebrado en Rentería, mientras le caía encima una cacerolada plagada de insultos de parte de quienes siguen empeñados en administrar los certificados de nacionalidad y de extranjería a tenor de las tendencias ideológicas profesadas: lo que España necesita hoy, ante todo, de manera urgente, es un acuerdo amplio entre los partidos constitucionalistas. Pero constitucionalistas de verdad, no los que lo son únicamente por temporada, tal y como afirmaba Savater: los que van a adherirse a la normativa tanto a la hora de ordenar territorios y símbolos como a la hora de garantizar los derechos de los ciudadanos, incluidos quienes han venido de otro sitio para quedarse. Porque lo que hay al otro lado, lo que decide cuándo resulta conveniente hablar de Constitución y cuándo no, no sólo ha sido incapaz de gestionar una alternativa digna sino que ha decidido, justamente, señalar la expulsión del disidente como única salida política. Cuando, en el mismo mitin, Maite Pagazaurtundúa se dirigía así a los silenciadores: "No sois antifascistas, sino matones abertzales", estaba describiendo una praxis que este país ha asumido con una naturalidad terrible. Como si ciertos partidos no pudieran ir a según qué sitios. Porque no.

Por todo esto resulta triste, incomprensible y casi indignante que Albert Rivera haya vetado al PSOE de entrada para posibles acuerdos de gobierno. Aplicado el argumento relativo al apoyo obtenido por Pedro Sánchez de mano de los independentistas catalanes (que duró lo que duró, pero ésa es otra cuestión) para progresar en su moción de censura, el PP también debería quedar inhabilitado ipso facto para estos hipotéticos entendimientos. Cabe recordar que también Ciudadanos comparte gobierno en Andalucía con el PP gracias al apoyo de Vox, cuyas ideas respecto a los límites de la misma Constitución han quedado manifiestos; o a lo mejor a Ciudadanos sí está por prohibir partidos por el mero hecho de ser de izquierdas, con lo cual no vale la pena seguir con este asunto. El propósito de Rivera de sobreponer el país a la intolerancia nacionalista es loable, pero debería entender que esto nunca será posible sin el PSOE; y, por más que pueda pesarle, el socialismo no se ha salido de la Constitución a la hora de hacer política. Otra cosa es que haya sido nefasta. Pero esto nunca puede justificar un veto.

Tal vez es un acuerdo entre lo mejor del PSOE y lo mejor de Ciudadanos, que lo hay en ambos, aunque no al frente, lo que más conviene a España. O esto, o los matones.

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