Mensaje en la botella

Los luchadores

Los partidos han perdido la oportunidad para explicar su programa sobre la pobreza

Esta semana es de justicia de recordar a los luchadores. Y no me refiero para nada a los que salen a las calles en Cataluña en contra de la sentencia del procés, ni a los salvajes que están tratando de dejar las calles de Barcelona y de otras capitales de esa comunidad como un solar. Porque tal vez algo más apartados del foco mediático -la actualidad manda- estos días hemos visto en las calles de esta Córdoba nuestra a algunos colectivos que bien merecen la atención, el respeto y el reconocimiento de la sociedad, todo ello con motivo de dos efemérides que nunca deberíamos pasar por alto.

Por un lado, el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Y por desgracia, más de lo mismo. Andalucía sigue con serios problemas de exclusión, muchas familias pasan serias dificultades y la desigualdad se acrecienta. Córdoba no es ajena a esta realidad, como bien ha puesto sobre el tapete la Asociación Provincial de Barrios Ignorados, cuyo conocimiento de la realidad es tal que le ha llevado a reivindicar que sea delito "dejar a una familia sin recursos". Y es que en esa comparecencia -al menos para un servidor- fueron más impactantes las afirmaciones de sus portavoces que los datos, que no por conocidos dejan de ser demoledores. Y es que duele escuchar a personas que viven día a día la exclusión exponer la situación de pobreza genética y heredada que arrastran muchas personas que viven (o lo intentan) en esos barrios.

Luchadoras, también en grado máximo, para quienes tienen que enfrentarse a la dureza del cáncer de mama. Cuesta trabajo encontrar un calificativo adecuado para definir la capacidad de reacción, de sobreponerse a las circunstancias adversas y de transmitir ilusión de esas mujeres que a través de la Asociación Española contra el Cáncer en Córdoba exhiben una fortaleza que nos empequeñece al resto. El Día Internacional por el Cáncer de Mama ha sido para ellas un escaparte en el que han dejado claro que son un ejemplo para el resto y que la sociedad no puede ni debe dejarlas atrás ni ponerse de perfil. Son una referencia y un modelo, la mejor escuela para que seamos conscientes de que no se trata de un problema de otros, sino que mañana nos puede tocar a nosotros.

Y curiosidades del destino. Estas dos celebraciones coinciden precisamente con un momento convulso en la política, con los partidos ya en la calle para tratar de lograr un voto en las elecciones del 10 de noviembre. Han perdido, todos, una oportunidad de oro, por ejemplo, para explicar qué guardan en sus programas electorales para atajar la pobreza o mejorar la atención sanitaria de quienes padecen un cáncer de mama. Pero claro, eso implica estar en la calle, conocer lo que reclaman los ciudadanos. Y eso, es demasiado esfuerzo para ellos. ¿No creen?

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