Las elecciones en Andalucía son como un campeonato de los pesos pesados en las que el aspirante tiene que tumbar al campeón vigente, que le zumba con la Junta metida en los guantes: por eso tiene mucho más mérito conseguir el título que revalidarlo, aunque se consiga por puntos y se revalide por KO. Por eso es tan difícil conseguir el gobierno de Andalucía y por eso es tan difícil perderlo, con ese plomo en los guantes el revolcón está -casi- garantizado siempre que el campeón tenga fuerza para levantar los puños y atizarle al aspirante. Tiene, pues, que haber un púgil, despierto, orientado, entrenado y centrado en el combate; todo lo contrario que el PSOE-A, un organismo que contrajo el cáncer susanista y que está plagado de metástasis exclusivamente dedicadas a reproducir cada cual sus células haciendo inviable no ya el combate, sino la misma vida del boxeador a medio plazo, cuyo único tejido medio sano -el municipal- está seriamente comprometido: veremos si llegan las alcaldías con la quimio.

Les decía la semana pasada que lo de Espadas es increíble, la sonrisa y todo lo demás, y decía la parte por el todo; el PSOE es increíble: no hay quien se lo crea.

Viven en una dimensión paralela absolutamente impermeable a la realidad de la mayoría social; esa misma mayoría que llevan años troceando segmentos de mercado electoral cada vez más pequeños -el colectivo tal, la minoría cual, el desfavorecido este, el discriminado aquél, creando clientelismo de beneficiario neto- y que ahora se ha sumado -no digo unido, porque se que es la suma de miles de decisiones individuales y secretas- coyunturalmente en torno a una propuesta enfocada -al menos en teoría- a facilitarle la vida al contribuyente neto, incluso al contribuyente a secas, que es de donde salen todos los recursos para que el sistema funcione adecuadamente y donde se forjan las grandes mayorías, también aquellas del PSOE cuando tenía una visión de España.

Hay tres universos paralelos entre lo que hacen, lo que dicen que hacen, y lo que dicen que se debe hacer. Nunca coinciden, cero intersecciones, por eso no hay quien se los crea. Decía Ambrosio en el universo tuiter el día después de la derrota que "Somos imprescindibles para Andalucía" y se quedaba tan ancha, ella, que siendo alcaldesa no llegó a ser necesaria. Lo de Sicilia balonesfuera me lo voy a saltar; lo de Adriana es soltar Lastra, que viene a ser como perder peso por las mañanas sentado en el trono, cada vez que habla. Ese es el nivel. Increíble.

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