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Veredas livianas

Noelia Santos

nsgemez@eldiadecordoba.com

Ante la homofobia

De nuevo Vox ha frenado la aprobación de una declaración institucional en el Ayuntamiento de Córdoba. Primero fue en noviembre, cuando rompieron 12 años de rechazo institucional a la violencia de género. Ahora ha sido a cuenta del Día del Orgullo, impidiendo otra declaración de este tipo (que ni siquiera llegó a ir a Pleno) alegando que en el texto existían "algunos párrafos" que no eran del gusto de la formación. No tengo ni idea del contenido de esos párrafos, sinceramente, ni conozco las razones objetivas alegadas por Vox para impedir que el Ayuntamiento de Córdoba se declare en contra de la homofobia y a favor de los derechos de los integrantes del colectivo Lgtbi.

Los gestos son importantes aunque no sean lo más importante y las palabras pesan aunque duren poco en nuestros discursos. Si yo digo ahora que los concejales de Vox en el Ayuntamiento de Córdoba son unos homófobos podría alegar que solo son palabras, pero seguramente alguien me pediría que rindiera cuentas y me espetaría que mis opiniones están tomando una deriva peligrosa, todo ello aunque fueran homófobos según el diccionario.

Para quienes confiamos en los gestos y en las palabras y creemos que esos gestos y esas palabras abrazan cuando son salvadores, es duro ver un argumentario de este tipo, porque además imagino que ni siquiera es algo que a los concejales, a los diputados o a los parlamentarios de este partido les salga solo (al menos no a todos, espero). Es duro, porque tengo claro que la portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Córdoba, Paula Badanelli, por poner un ejemplo, nunca ha tenido problema en darle la mano a alguna de sus parejas cuando caminaba por la calle o en presentar a esas parejas ante su familia más allá de los nervios de las primeras veces. Tengo claro que no ha tenido que reconfirmar su orientación sexual en repetidas ocasiones o se ha sentido incómoda al sentir miradas en algún espacio público por expresar lo que es y lo que siente.

Puede que desde Vox aleguen que aprobar una declaración institucional no va a arreglar todo esto, quitando que seguramente harían referencia a sus cosas de chiringuitos y paguitas (no vamos a entrar en debates tan estériles como idiotas). Y yo tampoco sé si ayudaría, señoras y señores de Vox, lo que sí tengo claro es lo que no lo hace: sentir que en las esferas públicas existen huecos por los que se escapa la libertad y la diversidad sin que nadie pida cuentas. Entiendo que son incapaces de ponerse en la piel de quienes luchan batallas que ellos jamás tendrán que luchar, porque hay gente que es tan básica que no es capaz de ir más allá. Pero tampoco nos hacen falta. Ante la homofobia, resistencia y Orgullo.

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