EL DÍA DE CÓRDOBA En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

La colmena

Magdalena Trillo

mtrillo@grupojoly.com

Quien nos heló fue la Pantoja

En la burbuja electoral de estos días, el quiebro argumental lo ha dado la Pantoja: con su salto flamenco en bañador de volantes

Capítulo I. El PSOE de Pedro Sánchez consigue la remontada: ni el voto útil ni el voto del miedo están amortizados. ¡Funcionan! El PP de Pablo Casado se enfrenta a los peores resultados de su historia: pero hasta los mariachis se lo han tenido que entonar al son de "canta y no llores" en una rocambolesca iniciativa de Forocoches ¿Nadie dimite? Los de Ciudadanos han estado a punto de dar el sorpasso en la derecha pero el acelerón de Rivera se ha quedado en un paseo funerario acompañando a Vox: ni desalojan a la "dictadores progres" de La Moncloa ni consiguen exportar el tripartito andaluz. ¡El temido tsunami se ha tornado marejada!

Capítulo II. Los de Pablo Iglesias se dan un batacazo pero lo viven como un resbalón frente al naufragio del PP; Susana Díaz se aferra a la "espinita" en el impasse de las Municipales y, en los ayuntamientos, los partidos activan la maquinaria aprovechando la encuesta realmente fiable, la de las urnas.

Capítulo III. Los poderes fácticos presionan para desmontar el "cordón sanitario" a favor de un Gobierno PSOE-Cs, Bruselas no se atreve a respirar temiendo el ascenso de la ultraderecha en las Europeas y la prensa internacional mira de reojo a los incómodos del Sur sabiendo que lo que ahora toca es una endiablada "partida de ajedrez". Mientras, los españoles seguimos indecisos y perdidos. Tanto como los propios partidos, de resaca electoral y pensando en la batalla local que empezará en apenas diez días.

Con esta escaleta hemos acaparado hasta las parrillas de televisión asombrándonos de que ¡sí, la política! es capaz de arrastrar audiencias millonarias... Pero, bien lo saben los grandes novelistas, un buen libro no sólo tiene que ofrecer un arranque que nos atrape, también debe dar "un giro argumental" que mantenga la tensión. Recordarán la maestría con que Harry Quebert se lo explica a Marcus en la obra de Joël Dicker: "Hay que tener al lector en vilo hasta el último momento". Lamentablemente, la política no da para tanto. Ni cabalgando sobre el 2-D, el 28-A y el 26-M. En la burbuja electoral de los últimos días, el quiebro lo ha dado Isabel Pantoja: la viuda de España, la tonadillera reclusa, la concursante de Mediaset que está dispuesta a lanzarse desde un helicóptero, comer cocos en Honduras y embarrarse entre los volantes de un bañador... Para saldar sus deudas con Hacienda; para salvar la finca que heredó de Paquirri. Récord de audiencia; más que los debates de la campaña. Todo muy de reality, de novela. Para dejarnos helados; más que Vox.

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