El fruto está maduro

En América el Estado llega donde llega, y donde llega menos la gente carga fierro; el que puede en forma de pistola

O podrido, ya veremos. América es mu grande. Se lo dice uno que acaba de cumplir cuarenta y seis primaveras, cuarenta y cinco veranos y cuarenta siete inviernos mientras escucha a Los Labios en directo, que están grabando una peli. Puritico rocanrol, que chimba. Allá por el noventa y seis, verano aquí, invierno allá, me correteé el norte de Argentina y el sur de Bolivia a pata, en bus o en carro. Entre Yacuhiba y Salvador Mazza un zorro de frontera, un mierda con la cara picada de viruela me dijo que no cumplía los requisitos para entrar a Bolivia. Ni para volver a Argentina: pelo corto y mil dólares, me dijo. Susto o muerte y cagado de miedo le echamos pelotas -yo y mis circunstancias- y le dije que se le iba a caer el pelo. Y que pensara en sus hijos y su esposa. Cuidaíto conmigo. Los ojos de mi cara decían lo contrario que el ojo ciego. Una cuestión de registro. La comunicación efectiva no es lo que dices, sino lo que el otro entiende. El tipo lo entendió y me mandó de vuelta a la Argentina.

En América el Estado llega donde llega, y donde llega menos la gente carga fierro; el que puede en forma de pistola, al que no le llega, machete al cinto hasta la rodilla. Treinta mangos me costó un Pucará 38SPL sin balas ni número de serie: lo importante es que se vieran las cachas asomar por la trasera para ser uno más. Ese es el contexto. O parecido. Dice espalda plateada González, el rey del mitin, que hay que reconocer al presidente interino investido por la Asamblea Nacional de Venezuela. Y tiene razón. Como puede que la tuviera el otro gorila alfa, cuando fundó el MBR 200 a principios de los ochenta para desbaratar el pacto de Puntofijo por el cual -desde 1958- se establece la participación equitativa de todos los partidos en el gabinete ejecutivo del partido que gana las elecciones, excepto el partido comunista, que no tuvo a bien sentarse en la mesa dispuesta en la Avenida de Francisco Solano López. Grave error el de los comunistas venezolanos.

El Comité Central del PCE celebrado en Roma el 28 de julio de 1976 decidió justo lo contrario, propiciando el sábado santo rojo el 9 de abril de 1977, que abre la puerta al pluralismo político y a la democracia española. Aquel error fuerza el sistema de gobiernos de Unidad Nacional, que por definición excluye aquello que no ha podido digerir. De ahí la ruptura y el quítate tú para ponerme yo. Tengas pleitos y los ganes maldice un amigo calé. Por favor, pacten.

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