La flema

El Reino Unido es una unión de países cuya soberanía no reside en el pueblo, sino en un Parlamento

De flegma. 3.f. Calma excesiva, impasibilidad. Gastar flema. Dicen que los británicos la gastan y algo debe de haber: como cuando en el rugby o en el boxeo se acaba el partido o el combate. O como cuando acaba la sesión en la Cámara de los Comunes y se van a trasegar unas pintas de cerveza tibia al Red Lion, el pub más cercano a las Casas del Parlamento. Barato y bien servido, déjense caer por allí cuando puedan: es ley universal que no hay parlamentario en mala taberna, y a ratos hay más empís en el Red Lion que sentados en los incómodos y verdes bancos corridos de los Comunes.

Son 650 los Honorables -elegidos por distritos unipersonales: la lista o el listo más votado se lo lleva todo- y no caben todos sentados en su cámara de plebeyos. No tienen ni asiento, ni DNI, ni Constitución escrita y son los tribunos de la plebe más poderosos del mundo. El Reino Unido es una unión de países cuya soberanía no reside en el pueblo, sino en un Parlamento compuesto por la Soberana, la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes. Los Honorables Comunes, que son unos cachondos, no reconocen la existencia de la Cámara de los Lores a la que llaman "the another place", y Su Graciosa Majestad tiene prohibida la entrada a la cámara baja, hasta tal punto que le cierran la puerta en las narices a su emisario -el de la vara negra- en la solemne apertura anual de las Casas del Parlamento.

Soberanía parlamentaria e imperio de la ley son los principios sobre los que se asientan las leyes, sentencias y usos que conforman el entramado constitucional del Reino Unido. Por el primero, el Parlamento podría aprobar cualquier ley que desee; por el segundo las personas son libres de hacer cualquier cosa salvo que la ley diga lo contrario. Es un sistema en equilibrio y tibia reforma desde la Edad Media, al que en 1972 se le superpone el Acta de las Comunidades Europeas por el que se formaliza la adhesión británica, solicitada en 1961 y vetada por Charles de Gaulle hasta el último de sus días como presidente de la V República Francesa. Era un viejo zorro y lo vio venir.

Después, ni Schengen ni euro: UK border y libra esterlina. Teta y sopa. Esta semana, el martes, los Comunes han vetado el plan de salida negociado; y el miércoles, han rechazado la salida sin plan. Sorber y soplar. La UE no puede permitir que éstos escupan para arriba y que la flema nos caiga encima otra vez.

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