Ya se ha culminado el proceso que les adelanté el pasado 13 de octubre por el cual La Voz se ha convertido en Operación Triunfo: al PSOE lo han pelao con la gorra puesta en Andalucía, y le están segando la hierba debajo de los pies en España. Pase lo que pase, Vox ya ha ganado: tengan o no la llave de la gobernabilidad -tienen todas las papeletas, pronto en las urnas, rápido los escaños-, han subido a la tramoya y manejan el foco a su antojo. Sus competidores directos que acuden como bichos a la luz, tienen mucho que perder -sobre todo el PP- si siguen impulsivamente esa irresistible atracción.

Cuando lean estas líneas ya sabremos si el Bello Pedro ha convocado generales y para cuándo. Para este viaje no hacían falta alforjas, y mejor le hubiera venido -pim, pam, trucu trucu- una convocatoria relámpago tras la moción de censura, con una campaña a lomos de la esperanza que en gran parte del respetable despertó aquel brillante gobierno que deslucido, ajado y mate ha transitado entre la nada y el vacío más absoluto. Chungo el panorama para Pedro: con el partido en Andalucía en plenos juegos del hambre y el otrora cinturón rojo de Barcelona instrumentalizado por los bebedores de cava de Pedralbes, a través de los nietos de los charnegos que explotan y desprecian, ahora constituidos en comités de defensa de la República que nunca existió, podría parecer que su muerte es inminente. Pero no olviden que él ya viene de entre los muertos. Y en medio, la montaña rusa: un vagón de cuatro banquillos por tres acusados en mitad del Supremo y -cosa que me parece muy bien- con señal de vídeo en directo por internet, que desgraciada e inexorablemente va a servir como alimento para la más infecta y multicolor propaganda, en vez de ilustrar al respetable sobre la dialéctica jurídica, la oratoria, el pensamiento lógico y las bondades de este sistema que entre unos y otros están mandando al garete, que como todos ustedes saben es ir a dónde te lleve el viento o la corriente.

De los Marqueses de Vallekas-Galapagar tampoco vamos a decir nada esta semana, los dejamos al margen con su menguante margen. Rematamos esto hoy con la esperanza de que no coincidan las generales con las municipales. Por una cuestión de higiene. Siempre he defendido que los representantes son una imagen fiel de los representados, especialmente en el ámbito municipal, el más cercano y también el más transformador. La mayor parte del tejido sano de la política -que haberlo haylo- se encuentra en los ayuntamientos de los 8.124 municipios de España, y bien estaría separar los procesos, para preservar esa salud, allí dónde se encuentre. Como le decía a una amiga rubia y lista por wasa el sábado pasado: "todos somos contingentes, menos usted Señora Alcaldesa, que es necesaria".

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