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Mensaje en la botella

La fase 3 de la crispación

El mando único ya no está en manos del Gobierno central, sino que pasa a la Junta

Córdoba entra de lleno en la denominada fase 3 de la desescalada a partir de mañana. Lo hace también el resto de Andalucía, una vez que se ha igualado la situación del resto de provincias de la comunidad, ya que Granada y Málaga iban un paso por detrás debido a la situación de la pandemia en esos territorios. Para el ciudadano de a pie, se trata de una buena noticia, en el sentido de que los números son los que son y, aunque la amenaza del rebrote sigue ahí, parece que vamos superando los peores momentos de esta crisis sanitaria sin precedentes. Los cordobeses, como el resto, seguiremos esperando de las administraciones que acierten en sus decisiones, que se adopten medidas lógicas y que poco a poco esa nueva normalidad se vaya consolidando en nuestro quehacer diario. Pero claro, esa es la visión de una gran mayoría, de quienes estamos sufriendo esta situación anómala desde hace meses y vemos cómo han desaparecido unas formas de comportamiento social que desconocemos cuándo volverán.

Luego hay otra cara, la más antipática -si me apuran- de esta nueva realidad. Y es que el denominado mando único para gestionar la desescalada cambia de manos. Ya no está en el tejado del Gobierno central, sino en el de las comunidades autónomas, con lo que es la Junta de Andalucía la que determina qué hacer y cuándo. Como los caminos de la política son inescrutables, desde el punto de visto ideológico resulta que ahora nuestro día a día no es responsabilidad de PSOE, Podemos y los nacionalistas, sino del PP y Cs, con Vox como incómodo aliado.

Por ello, es muy probable que quienes hace unos días se rasgaban las vestiduras por las decisiones del Gobierno apelando a la demagogia y al oportunismo, ahora aplaudan lo que se decida desde la Junta, con el único argumento de que, como lo hacen los nuestros, es bueno para todos. Y al revés, los que elogiaban con desvergüenza todas las medidas y errores del Ejecutivo de Pedro Sánchez, pondrán el grito en el cielo cada vez que Juanma Moreno anuncie los suyos. Es lo que tiene la política y, sobre todo, los partidos, cuyos representantes en las instituciones ejercen más como estómagos agradecidos hacia el aparato y el líder que como defensores del interés general. A ver si se dan cuenta de que los ciudadanos solo queremos que acierten en en la gestión, que respeten el dolor que sentimos y que traten de ponerse de acuerdo por el bien de todos. Lo sé, es mucho pedir.

Ojalá me equivoque, pero me temo que la fase 3 traerá también una nueva escalada de crispación, con el único matiz de que todos cambiarán de bando por interés propio y lo que ayer era desastroso hoy será formidable. Con este panorama, y dado el elenco de "lumbreras" que nos representan en el ámbito de lo público, lo mejor será que regrese ya el fútbol. Por cierto, ¡vuelve de verdad! Es el país que nos ha tocado.

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