Vuelvo de Madrid viendo pasar por la ventana bandadas de olivos, con la con la certeza de que el cambio de ciclo económico ya está aquí e intuyendo que lo que está pasando en el sector de la edificación no es un cambio ni una revolución, es una metamorfosis.

Observamos que en el contexto de la construcción industrializada los promotores están eliminando los procesos de licitación, iniciando las relaciones contractuales con los constructores desde la fase de diseño, e incluso con algunos proveedores de materiales avanzados o de sistemas en procesos colaborativos. Desde el lado de los fabricantes se avanza en la colaboración para la creación de componentes híbridos con diversos materiales, instalaciones y sistemas que den respuesta a la demanda existente por parte de los grandes promotores inmobiliarios. Y los grandes promotores hacen eso para cubrir la demanda, que es el viento que les mueve.

El mercado del lado de la demanda lo podríamos describir como tres elefantes sostenidos cada uno de ellos sobre tres tortugas: el elefante de la buena vida, el elefante del respeto al medio ambiente y el elefante de las finanzas saneadas.

El elefante de la buena vida se apoya en tres tortugas: la tortuga del hogar, de la intimidad, la tortuga del trabajo, el estudio, la creación y la tortuga del tiempo libre. El elefante del medio ambiente está sostenido sobre tres tortugas: la tortuga de la eficiencia energética, la tortuga de la salubridad de los espacios y a tortuga de la economía circular.

El elefante de las finanzas saneadas se equilibra en tres tortugas: la tortuga de los nuevos modelos de financiación de la construcción, menos bancos, más fondos de inversión, la tortuga de los nuevos modelos de generación de ingresos en el mercado inmobiliario y la tortuga de modelos de house as service or build to rent, que dicen los modernos.

¿Y por qué sobre tres tortugas si los elefantes tienen cuatro patas? Porque así se mantienen en equilibrio inestable, exactamente como el mercado que describen.

Del lado de la oferta, la adaptación a la demanda y a las circunstancias del proceso de edificación (falta de mano de obra, encarecimiento de las materias primas, mayores requerimientos medioambientales, establecimiento de métricas de rentabilidad impuestas por los nuevos modelos de financiación y generación de ingresos) está produciendo un cambio profundo en el sector de la edificación en España, una verdadera metamorfosis que se sustancia en el nacimiento de una nueva cosa la industria de la edificación.

La semana que viene ¡bim, bam, boom!

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