Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

No duermen

Es lo mismo si técnicamente es una espera, quien estaba esperando en el SAS o para la Dependencia lo sabía

El presidente Juanma Moreno no duerme por las noches, lo acaba de confesar en el Parlamento. La cifra de parados andaluces le quita el sueño. La consejera de Empleo, Rocío Blanco, tampoco concilia bien. El marrón de las certificaciones de los cursos de formación de desempleados amenaza con empantanarle la gestión. El antecesor de Hacienda se tuvo que marchar por un problema cardíaco. Y Susana Díaz, la ex presidenta, se queja ante Juanma: "Deje de llorar", señor Moreno, le ha espetado desde la bancada de la oposición.

La consejera de Igualdad, Rocío Ruiz, ha desvelado que hay 34.373 andaluces esperando a que le avisen de que su caso está en trámite para solicitar las ayudas de la Ley de Dependencia. Son como los del SAS; técnicamente no están en la lista de espera, pero están esperando y algunos de ellos, en efecto, fallecerán antes de que los servicios de la Consejería les avisen de que van a ser evaluados.

El debate sobre si esto es un engaño de "la factoría de mentiras" de Elías Bendodo o "una ocultación" maliciosa del anterior Gobierno socialista sobra porque quien está en espera lo sabe y lo siente, no hace falta que nadie se lo desmienta.

Cada día parece más evidente que la causa de que el PSOE no renovase su Gobierno en la Junta es el deterioro de los servicios públicos, y lo que indican estos pacientes ocultos es que era algo más que una percepción o un intento del PP por desprestigiar al sistema público para beneficiar la alternativa privada. El último sondeo que la Universidad de Granada, a través del Egopa, pudo hacer en febrero de 2018 indicaba que la sanidad era el segundo problema para los andaluces, por detrás del desempleo.

Ni Cataluña ni el desgaste temporal que sólo padecen los cuerpos físicos ni la corrupción, el elemento determinante de la abstención socialista fue el deterioro del Estado de bienestar que la propaganda no pudo ocultar. No era un problema de mala gestión, que pudo ser en algunos casos, sino de un recorte de los presupuestos mantenido durante años que dio la cara, sin embargo, cuando la situación económica mejoró a partir de 2017. Cuando las costuras revientan, el segundo principio de la termodinámica dificulta que la crema vuelva al tubo de la pasta de dientes.

Sí, les entiendo, yo tampoco podría dormir bien con tanta pasta por las sábanas, soñando una y otra vez que la crema vuelve al tubo para salir por debajo de la almohada y, así, toda la noche.

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