Veredas livianas

Noelia Santos

nsgemez@eldiadecordoba.com

La dignidad tardía

El simbolismo del inicio de esas catas supuso un nuevo paso histórico para el imaginario de la dignidad

A finales del año pasado el Ayuntamiento de Córdoba daba un paso histórico anunciando la retirada del callejero de vías cuyos nombres estaban relacionados con el franquismo. Así lo exigía la Ley de Memoria Democrática, pesara a quien le pesara, y dejando a un lado que a cierto sector de la población aquello no le pareciera lo suficientemente importante.

A principios de este año se iniciaron las catas arqueológicas en el Cementerio de la Salud que supusieron las siguientes exhumaciones y la confirmación, si es que aún había dudas, de que el camposanto guardaba los cadáveres sin identificar de cientos de víctimas de la represión franquista. El simbolismo del inicio de esas catas, con familiares de los represaliados picando tierra y echando la fuerza que queda, porque siempre queda, supuso un nuevo paso histórico para el imaginario de la dignidad tardía de esta ciudad.

A finales de la semana pasada el Ayuntamiento empezó a rotular las nuevas calles. Empezó y terminó, porque sólo ha cambiado el nombre de dos vías (Cañero rinde ya homenaje los sindicalistas de CCOO Ana Claro Fuentes y Manolo Rubia) y de momento no se intuyen atisbos de que vaya a suceder con ninguna calle más.

A finales de la semana pasada, sí, la casualidad, también arrancó la campaña electoral. Parece que el cambio de las dos citadas calles se ejecutó por parte de Movilidad (PSOE) a petición expresa de Alba Doblas (IU). El segundo partido pretendía celebrar un acto de homenaje (sinónimo ahora de acto electoral) en esas calles y metió prisa. Movilidad confirmó que así sucedieron las cosas y que no se iban a cambiar más nombres. IU celebró el acto y echó en cara al PSOE que no ejecutara las modificaciones al completo.

A finales de la semana pasada, otra vez, se perdió la vergüenza. Nadie resta valor al trabajo de nadie. Nadie niega el avance que supone disponer de una ley de memoria histórica y las contribuciones de quienes consiguieron aprobarla. Nadie debería utilizar un asunto así para lanzar un tuit, para cargar contra otro.

Porque no fue a finales del año pasado, ni a inicios de este ni a finales de la semana pasada cuando se inició una lucha por la dignidad, por la recuperación y por la reparación de quienes siguen echando la fuerza que queda, porque siempre queda. Use quien use una batalla que tiene nombres. Reste quien reste importancia a lo necesario que es esto.

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