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Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

El cuco

Podemos ha estado dirigido por una pandilla que se lo ha pasado bomba, con sus ligues, sus series y sus libros

Teresa Rodríguez se borró de Podemos para quedarse con todo, con buena parte del grupo parlamentario y con la marca del partido Adelante Andalucía. Como el pollo del cuco se ha apropiado del nido y ha tirado al vacío los huevos de la camada de Izquierda Unida y de Podemos. Quizás alguien nos cuente algún día si la retirada de Antonio Maíllo del primer frente de la política estuvo relacionada también con su frustración ante lo que se vendió como un coliderazgo de las izquierdas.

Aquí, los únicos líderes son ella y José María González, Kichi, alcalde de Cádiz.

Cádiz es una ciudad muy novelera, que pasó de la mayoría absoluta de un alcalde socialista a la de una alcaldesa popular, y de ésta a un regidor que procede de un partido de extrema izquierda: Anticapitalistas. Sólo tres alcaldes desde que la Transición llegó a los ayuntamientos: Carlos Díaz, Teófila Martínez y Kichi. A pesar de su Historia mayúscula, Cádiz es hoy una pequeña ciudad que necesita mantener vínculos políticos fuertes con los gobiernos central y autonómico para arrimar inversiones públicas, pero el alcalde anticapitalista carece de aliados en el Gobierno de la nación, donde podría haber cultivado algunas ventajas para su ciudad si se hubiese mantenido en Unidas Podemos.

Pero como Teresa Rodríguez, él es tan puro que no quiere contaminarse con gobiernos y poderes. Prefieren vivir, como han hecho siempre, del cuento de la oposición a todo.

Podemos ha sido un movimiento político que creció con unos cimientos muy sólidos en el ambiente de indignación social que provocó el modo de salir de la crisis del primer decenio del siglo, pero ha estado liderado por una pandilla de adolescentes fósiles que se lo han pasado bomba, con sus ligues, sus libros, sus casas, sus series de televisión y su asalto al poder. Eso les ha salido bien. Pablo Iglesias ha logrado ser vicepresidente del Gobierno en una ascensión en tres actos: irrupción electoral, autoría de la moción de censura contra Rajoy y alianza con el otrora demonizado PSOE.

De todos ellos, de todos ésos que fueron saliendo del partido, de quienes aguantaron y de los que se subieron desde IU a un movimiento que parecía imparable, la pareja andaluza es la más inane, se irán y no habrá nada, como reza el epitafio de Cervantes, la izquierda andaluza habrá perdido dos legislatura, pero Cádiz, con Kichi como referente, se aproxima al boquete de su Historia.

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