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El complejo del franquismo

Hemos pasado a ser la reserva espiritual del izquierdismo, entendido como una nueva religión atea

La buena gente se pregunta: ¿cómo es posible que Pedro Sánchez sea el favorito para ganar las próximas elecciones? Respuesta: porque este país todavía no ha superado el complejo del franquismo. España es mayoritariamente de izquierdas; y encumbró al PSOE desde 1982, cuando ganó Felipe González. Fue la respuesta para que Europa perdonara la complicidad de 40 años de franquismo, en los que el 90% de los ciudadanos se declaraban apolíticos y se tragaron el régimen del caudillo (salvo pocas excepciones, casi todas al final), mientras en otros países los democristianos y los socialdemócratas, o los conservadores y los laboristas, se turnaban en el poder. España iba con un cuarto de siglo de retraso, y así sigue.

El pasado lunes se presentó en Madrid el estudio internacional sobre valores en la vida pública, elaborado por la Fundación BBVA en España, Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido. En la valoración global sale que los españoles son los más izquierdistas de esos cinco países europeos, también los que demandan más ayudas al Estado del bienestar y los que participan en más huelgas (junto a los franceses). Asimismo aparecen como los más permisivos con la inmigración en Europa.

Hemos pasado de ser la reserva espiritual de Occidente, como decían antaño, a ser la reserva espiritual del izquierdismo, entendido casi como una nueva religión atea. Puede que influya cierto complejo de culpabilidad. Eso ya lo explicó Sigmund Freud. Consiste en el complejo de Edipo, o en matar al padre. Como los padres vivían adaptados a Franco, los hijos les salieron socialistas y los nietos podemitas.

La huella del franquismo se nota también en la dependencia del Estado. El régimen anterior era paternalista y tenía a los ciudadanos sometidos al poder. Por el contrario, en las democracias liberales la gente se acostumbró a buscarse la vida por sí misma, a la superación... Sin transferir todas las culpas al Estado. Aquí predomina la idea de que todo depende del poder: del Gobierno central, de las autonomías, de los ayuntamientos… Son ellos quienes te deben solucionar la vida, según algunos. Y así los políticos se convierten en los reyes del mambo. La gente depende de ellos.

Vienen otras elecciones y se volverá a ver lo de siempre. La izquierda todavía vive del cuento de que la derecha es franquista, y para colmo aparece Vox. En España, la derecha sólo ha ganado cuando perdió la izquierda porque desilusionó a los suyos.

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