EL DÍA DE CÓRDOBA En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Me pregunto si saben que tenemos un gobierno local. Lo tenemos. Y me pregunto igualmente si saben que tenemos una oposición al gobierno local. Pues también. Hay incluso tres grupos más en el Ayuntamiento de la ciudad de Córdoba que hacen sus cositas, unos más, unos menos. Me lo pregunto porque la semana pasada tuvo lugar el Debate sobre el Estado de la Ciudad, un remedo local de los más afamados Debates del Estado de la Nación, o de la Comunidad, que no de vecinos. Mucho tiempo no tengo, para qué nos vamos a engañar, y ya de ganas mejor no hablar, pero ante la abrumadora presencia del debate en la calle, que seguramente ustedes habrán comprobado también, me dispuse a hacer el esfuerzo de ver el debate en diferido en los pases que pone la Televisión Municipal que, por cierto, también tenemos. ¡Qué cosas!.

Resulta que gobierna el PSOE. Lo hace en coalición con IU. Y tiene el apoyo de Ganemos, que viene a ser Podemos. Enfrente está el PP, que tiene solo más concejales que ninguno pero no son bastantes para gobernar si se juntan otros. Esto es lo que pasó, que se juntaron dos casi más uno. Además, hay dos concejales de Ciudadanos y uno de un partido que se llama UCOR. Éste era, ya no sé si es, el partido que montó Rafael Gómez que hoy está en otras faenas muy malas. Bueno, pues todos suman veintinueve concejales, que aquí pueden llamarse también Capitulares, que es mucho más bonito y rimbombante.

Habla la Alcaldesa, porque lo es. Un rato. Largo. Dice que esto, nosotros, se ha puesto en marcha. ¡Joder, ya era hora! ¡Los eligieron en 2015! Tono templado. Medido. Aburrido. Hablan los demás. Que no llega, que se queda corta, que por mucho o por poco no convence ni a unos ni a otros. El que más aspira a estar ahí dice que vende humo, que no cumple lo que promete, y que lo que promete es un pegolete tamaño industrial. Digo yo que si lo que dijo que iba a hacer es una chorrada, y no lo ha hecho al final, pues mejor. En fin, un pim-pam-pum bastante tosco, sin pulso y con poquita sustancia. ¿Quién dice que el debate no refleja el estado de esta ciudad?

Córdoba debe tener ahora unos trescientos veinticinco mil habitantes, un poco más. Yo no me cruzo con todos pero sí con alguno. Los veo ir de un lado a otro, acarreando su vida, y sospecho que la absoluta indiferencia con respecto al debate es común. Y justificada, porque desde hace muchos años, no solo desde este mandato, ningún gobierno ha sabido conjugarnos el verbo que más necesitamos: ilusionar. En cambio, debatir así, casi calladitos, con un guión tan previsible y lleno de espacios comunes, yo sí pero tú no y, al revés, más de lo mismo, no ilusiona: decepciona. Ése, Capitulares, es el estado de la cosas. Hagan lo posible, si saben, por cambiarlo.

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