En el tejado

F.J. Cantador

fcantador@eldiadecordoba.com

19 años y un día

Podría ser una canción de Sabina, cronista rockero por excelencia, una canción heredera de aquel clásico que el jiennense madrileño dio en titular 19 días y 500 noches, pero no. Podría ser una condena, ahora que llevan ya unos años estando de moda entre esos nuestros políticos que en el poder acabaron cambiando el chip de servir al pueblo por el de servirse del pueblo, pero tampoco. 19 años y un día son -si tenemos en cuenta que me subo al tejado a escribir esta columna de opinión el 20 de noviembre- los que hace que llegó por primera vez a los quioscos este periódico, el Día de Córdoba. 19 años y un día desde aquel 19 de noviembre de 2000 en los que desde sus páginas hemos contado muchísimo más que la historia de las dos últimas décadas de Córdoba y su provincia, ejerciendo -como diría el bueno del maestro de periodistas José María García- de notarios de la actualidad. 19 años y un día en los que el periodismo se ha transformado tanto -parafraseando al expresidente del Gobierno socialista Alfonso Guerra- que ya no lo conoce ni la madre que lo parió, tras la aparición de internet y las redes sociales, hasta el punto de convencernos a los profesionales de que somos los últimos románticos de una profesión en la que ya prima más publicar la noticia antes que la competencia que hacer periodismo de verdad propiamente dicho. 19 años y un día repletos de noticias que nos han marcado de forma diferente a todos y cada uno y una de los que hemos formado parte de la plantilla del diario, a los que seguimos y a los que ya no están.

19 años y un día de los que si tuviera que hacer un resumen informativo personal empezaría por aquella última muerte en una mina del Valle del Guadiato, la del malogrado Anastasio Magarín, que a los pocos días de que echara a andar el periódico me tocó cubrir; pasando por el cierre rapidísimo que nos pidió el director de las secciones que tenían que ver con Córdoba y provincia el 11-S para darle prioridad informativa a ese atentado contra las Torres Gemelas; o el periodismo con mayúsculas en el que se tradujo todo el trabajo de la redacción el 11-M, en el que sacamos también una primera edición por la mañana a solo unas pocas horas de producirse los atentados, un periodismo con mayúsculas que se prolongó durante un tiempo cubriendo incluso los entierros de las víctimas cordobesas que perdieron la vida a bordo de esos trenes que la sinrazón yihadista estalló. 19 años y un día en los que la información manda tanto que hasta consigue que se te acaben las vacaciones dos días antes de lo previsto porque las estás pasando cerca de donde se ha producido un asesinato y la actualidad manda cubrirlo -me refiero al crimen de Juliana Rubio, en Pozoblanco-. 19 años y un día en los que hemos contado desde la caída y el resurgir de Cajasur hasta los terribles asesinatos de los niños Ruth y José Bretón. 19 años y un día dignos de celebrar, como Sabina, con un güisqui on the rocks.

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