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Cambio de sentido

Violencias machistas

No habrá igualdad mientras el sufrimiento de las mujeres no sea representativo del dolor humano

Otra columna contra el machismo y la desigualdad de condiciones entre mujeres y hombres? Así es. Otra, que se suma a la lluvia fina de mis colegas que aquí y en otras páginas escriben -dando que hablar y que pensar y que escocer- sobre nuestra situación y valía en la sociedad actual. Disculpen la insistencia: no soy yo, es la realidad la que percute, golpe a golpe, sobre las mujeres. La bandera del humanismo tendrá el mástil astillado mientras el sufrimiento femenino no se viva y combata como algo representativo del sufrimiento humano, sino como cosa menos importante, menos significativa y menos amenazadora que el dolor que experimentan los hombres. El pasado domingo, cientos de miles de mujeres salieron a la calle para clamar y reclamar el cumplimiento del Pacto de Estado contra la violencia machista. En lo que llevamos de año, 44 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas. "¡Cómo habrá puesto al marido para que el pobre, desesperado, le haya dado tal porrazo!"; "Esos que violan son cuatro enfermos, el machismo es como el fascismo, que ya no existe"; "La que me lio la tía. Total, por cogerle el culo en una bulla"; "Ahora, con lo soliviantadas y sueltas que están, pocos asesinatos y violaciones hay". He escuchado demasiadas veces justificar palizas, abusos y silencios; he visto a los verdugos hacerse pasar por víctimas; sé de mujeres que no denuncian por pánico a que falle la protección. Hemos visto a un magistrado de un juzgado de Violencia sobre la Mujer llamar "bicho" e "hija puta" a una víctima, y a una fiscala reírle la (des)gracia.

Proteico, el machismo toma cuerpo en múltiples formas e intensidades, pero las violencias (en plural) sutiles y toscas, diarias y perpetuas, son su lenguaje favorito. Se trata de la manera más eficaz de imponer un sistema y una mentalidad (atañe más al seso que al sexo) que perpetúa la desigualdad de facto entre hombres y mujeres. Violencia es 44 mujeres asesinadas. Pero violencia es también el insulto. Y la amenaza. Y ningunear, y dar la espalda, y dejar sola. Violento es pretender enfrentarnos entre nosotras. Que te llamen "niña" donde a tu igual llaman "señor". Y convencer de que sin tetas no hay paraíso. Violencia es cobrar menos, o que te den a escoger entre "su amor" y tú -elígete, siempre-. Son cómplices de la violencia machista quienes temen a las mujeres conscientes de sus derechos, poderío y realidad. Ya comienzan a encontrar de frente a una sociedad que no está dispuesta a tolerarlos más.

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