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Viejo y nuevo andalucismo

La principal similitud de Juanma Moreno con Rafael Escuredo es que va contra la corriente de su partido

No se puede afirmar que Juan Manuel Moreno Bonilla sea el Rafael Escuredo del siglo XXI, pero presenta leves similitudes. En el día de Andalucía, cuando se cumplían los 40 años del referéndum del 28-F, el presidente de la Junta pronunció un discurso que ha llamado la atención. Profundizó en algunas de sus intervenciones anteriores, y abogó claramente por "un nuevo andalucismo", que sea moderno, constitucionalista y a la altura del siglo XXI. Se le vio disfrutando con su discurso, en el que presentó con nitidez su propuesta autónoma y diferenciada, eso que se empezó llamando el modelo andaluz, tras el pacto con Ciudadanos (con Vox en la sombra, no se olvide) y que ahora se denomina el nuevo andalucismo

La principal similitud de Juanma Moreno con Rafael Escuredo es que va contra la corriente de su partido. Escuredo introdujo al PSOE en una senda andalucista, por la que otros dirigentes de su partido de aquellos momentos (como Alfonso Guerra y José Rodríguez de la Borbolla) no se sentían a gusto. Guerra la aceptó por oportunismo estratégico, porque le sirvió de ariete para acabar con UCD y preparar el asalto de Felipe González a los cielos de la Moncloa. Con Andalucía como feudo. Por su parte, José Rodríguez de la Borbolla, al que aprecio muchísimo, siempre que se sincera admite que él nunca fue un andalucista propiamente dicho, aunque presidió la Junta.

En 2004, surgió un intento de articular un nuevo andalucismo con Manuel Clavero, Rafael Escuredo, Alejandro Rojas-Marcos y Manuel Pimentel. Precisamente contra la discriminación. Crearon la plataforma Andaluces levantaos, que después dio origen al Foro Andaluz. Fue un intento de recuperar el andalucismo, en un contexto en el que el PA ya estaba de capa caída, tras las luchas fratricidas y las travesías del desierto. Recuperarlo con políticos del centro derecha y el centro izquierda. En un escenario parecido al actual. Con Zapatero zapateando con Cataluña. Por supuesto, desde el PSOE este proyecto fue visto como una amenaza. Lo torpedearon. Tampoco al PP le hacía ninguna gracia aquel intento.

Sin embargo, Javier Arenas y Antonio Sanz coquetearon con el andalucismo. Sanz compraba banderas andaluzas para los mítines del PP, a fin de darles otro aire. Juanma Moreno, que viene de esa escuela, enarbola la blanca y verde, y aboga por la igualdad, la libertad y la autonomía. Pero tiene dos problemas para llevarlo adelante: Vox y Pablo Casado.

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