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Mensaje en la botella

Víctimas del desgobierno

Los proyectos de la dos comisarías de Córdoba se han convertido en un esperpento

Parece que habrá fumata blanca. Pedro Sánchez está más cerca que hace unos días de ser presidente del Gobierno después de que el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, desistiera de su intento de querer ser ministro, aunque eso sí, quiere gente de su confianza en el posible Ejecutivo de coalición que se forme. Más allá de dimes y diretes, ya he comentado en alguna ocasión que la clase política está dando un espectáculo lamentable a la sociedad en los últimos años, hasta el punto de que ya se repitieron unas elecciones y ahora sobrevuela que pueda volver a pasar, aunque ya llueve menos. No me resisto a comentar que hay quien ha definido la situación política española como similar a la que ha vivido Italia en la última década. Y sí, se parecen, pero con el matiz de que allí cada vez que un primer ministro se ha visto obligado a convocar unos comicios, se ha echado a un lado y su partido o coalición ha buscado una alternativa. Aquí no. Todos aspiran a sobrevivir y no sienten la más mínima vergüenza (todos) en volver a encabezar las planchas de sus respectivas formaciones cuantas veces sea necesario y puede que hasta estén convencidos de que quien se equivoca es el pueblo a la hora de votar, ellos no.

Pero matices aparte, esta misma semana hemos vivido en esta Córdoba nuestra las consecuencias que acarrean la provisionalidad de un gobierno, su efecto perverso para determinados proyectos. Así, el delegado del Gobierno en Andalucía, Lucrecio Fernández, se dejó ver por aquí hace unos días para presidir el acto de bienvenida a 17 policías nacionales que vienen a la capital en periodo de formación. Era inevitable preguntarle por la situación de las nuevas comisarías de la capital y, la verdad, la respuesta del delegado fue desoladora. Vino a decir que como el Ejecutivo está en funciones, no hay presupuesto del Estado (está aún en vigor el último de Rajoy) y la investidura estaba aún en el aire, pues que hay que esperar. "Para que se puedan tomar decisiones necesitamos un Gobierno que pueda tomar posesión y pueda aprobar los presupuestos". Así de claro y sin anestesia.

Así expuesto, pues hasta pudiera entenderse la reflexión de Fernández, pero hay que añadir que Interior ya prometió construir una nueva comisaría en la actual de Campo Madre de Dios hace muchos años. Incluso anunció las obras, pero luego se dio cuenta de que el suelo no era suyo, sino de la mutua Mupol. Sin sonrojarse lo más mínimo, en 2017 optó por pedir suelo al Ayuntamiento y se comprometió no sólo a hacer una comisaría, sino dos: en Poniente y otra en El Moreal. Luego vino la aprobación del expediente, después más trámites administrativos y más tarde la cesión de parcelas. Y ahí quedó el asunto. Todos a la espera de que el Ministerio asuma los terrenos e inicie unas obras que cuestan 12 millones de euros. Razón: que no hay gobierno ni presupuesto. Lo más parecido al desgobierno. Esperpéntico.

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